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BROMURO DE METILO AGROTÓXICO DESTRUCTOR DE LA CAPA DE OZONO

Declaración para la adopción urgente de usos críticos para el bromuro de metilo en Latinoamérica y el Caribe

El bromuro de metilo es un fumigante que se utiliza desde 1940 como desinfectante de suelo de amplio espectro en el control de patógenos (hongos, nematodos), insectos y malezas. La mayor parte del bromuro de metilo es fabricada por tres compañías, dos ubicadas en el estado de Arkansas, EE.UU. (Great Lakes Chemical y Ethil/Albemarle) y una en Israel (Dead Sea Bromine). Desde el punto de vista de las ventas en el mundo, EE.UU. representa el mercado más importante con un 41%, seguido por Europa con un 26%, Asia (incluyendo Israel y Medio Oriente) con un 23%, y finalmente África, Sudamérica y Australia con el 9%.

En 1992, durante la IV reunión del Protocolo de Montreal, en Copenhague, se planteó la retirada del bromuro de metilo por su efecto destructor de la capa de ozono estratosférico, creándose un comité de expertos MBTOC (Methyl Bromide Technical Option Committee) con el fin de encontrar alternativas, y el TEAP (Technology and Economic Assesment Panel) para evaluar económicamente dichas alternativas. En la 10ª Reunión del Protocolo de Montreal se estableció, para los países desarrollados, un programa en el que se acordó la reducción, de forma gradual, de los usos agrícolas del bromuro de metilo, hasta llegar a su eliminación total para 2005, y para países del Artículo 5º su eliminación en 2015, con una posible revisión para la modificación de la fecha en 2003, con la excepción de usos críticos.

Bromuro de metilo, ambiente y salud humana

Los efectos negativos del bromuro de metilo están en su alta toxicidad que lo hacen peligroso para los trabajadores agrícolas, reduce la biodiversidad del suelo, los residuos del bromuro originados en el suelo pueden causar problemas en algunos cultivos, contamina el aire en zonas próximas a las aplicaciones y el agua en zonas con niveles freáticos altos, etc. Pero uno de los principales problemas que ocasiona es que, cuando se usa como fumigante de suelo, entre el 50 y 95% del gas termina pasando a la atmósfera. Por eso, además de ser un pesticida de amplio uso, es una sustancia que reduce la capa de ozono. Una vez en la estratósfera la radiación de energía procedente del sol provoca que se libere un átomo de bromo, rompiendo el enlace entre el bromo y el grupo metilo. Este átomo de bromo se encuentra en un estado muy reactivo y destruye la capa de ozono. El bromo procedente del bromuro de metilo es unas 50 veces más eficaz como destructor del ozono que los átomos de cloro procedentes de los CFCs. Se estima que el bromuro de metilo es responsable de entre 5 y 10% de la reducción total de la capa de ozono. Debido a que la capa de ozono bloquea las radiaciones ultravioletas que son nocivas para la vida, su destrucción da lugar a un incremento de las radiaciones que alcanzarían la superficie de la Tierra. Las personas expuestas a este producto han desarrollado dolencias respiratorias, gastrointestinales y neurológicas, incluyendo inflamación de nervios, órganos y degeneración ocular. La EPA (Environmental Protection Agency de los Estados Unidos) clasifica a este biocida como de categoría toxicológica I, la más alta, y su uso requiere, según esta institución internacional, la intervención de aplicadores certificados.

El bromuro de metilo no se utiliza en la gran mayoría de los cultivos de Latinoamérica y el Caribe; sólo se viene aplicando en frutilla (fresas), tomate, morrón (pimiento), melón, pepino, flor cortada y tabaco, especialmente en aquellos cultivos que se realizan bajo protección (invernáculo). Es decir que el uso del bromuro de metilo en esta región está restringido a las zonas de "horticultura moderna". Debemos señalar que el monocultivo, los cambios ambientales en los cultivos protegidos, el uso intensivo de pesticidas y fumigantes, el mal uso de las variedades resistentes son prácticas que están contribuyendo a intensificar los problemas fitosanitarios.

Alternativas no químicas al bromuro de metilo

Entre las alternativas no químicas se encuentran la solarización, la biofumigación, diferentes prácticas culturales, el uso de variedades resistentes y la utilización de agentes de control biológico. Una de las alternativas que se viene aplicando con éxito en muchos países es la biofumigación, que se define como "La acción de las sustancias volátiles producidas en la biodescomposición de la materia orgánica en el control de los patógenos de las plantas". Esta técnica es de bajo costo y de fácil aplicación, y en combinación con otras técnicas como la solarización puede incrementar su eficacia, especialmente en épocas del año y áreas donde se alcanzan las temperaturas adecuadas. La eficacia de la biofumigación se incrementa cuando se incorpora dentro de un sistema de manejo integrado de cultivos.

Se ha ensayado una gran variedad de materiales que como biofumigantes pueden servir para controlar nematodos, hongos fitoparásitos y malezas. Se vienen realizando evaluaciones en diferentes cultivos y zonas productivas para conocer el efecto de la biofumigación en el control de los organismos patógenos de los vegetales. La eficacia de la biofumigación ha sido confirmada experimentalmente en laboratorio y en cultivos a nivel comercial. En las investigaciones se han utilizado diversos materiales como biofumigantes, que han dado buenos resultados, logrando una eficacia similar y en algunos casos superior a los productos fitosanitarios convencionales. Los productos utilizados han sido estiércol de ganado, abonos verdes, así como residuos agroindustriales como restos de brócoli y maíz. La diferencia con los pesticidas químicos radica en que no tienen efectos negativos sobre el ambiente y la salud de los consumidores, no presentan limitaciones para su utilización en producción integrada e incluso en agricultura ecológica.

También queremos señalar que el uso de residuos agrarios orgánicos, además del control de los patógenos de los vegetales, cumplen la función de mejoradores del suelo, incrementando la capacidad productiva de los cultivos al aumentar la cantidad de nutrientes asimilables por las plantas, mejorando la estructura del suelo al favorecer su aireación y permeabilidad, lo que repercute en una mayor eficacia de la actividad biológica, promoviendo su biodiversidad y activando los procesos biológicos que tienen lugar en el suelo. La utilización de estos materiales puede contribuir a resolver, además, los problemas ambientales creados por los residuos agroindustriales. Las alternativas no químicas existentes a la utilización del bromuro de metilo tienen no sólo ventajas ambientales y de disminución de daños sobre la salud, sino también económicas.

¿Por qué no se elimina ya el bromuro de metilo en Latinoamérica y el Caribe?

Ante la eficacia de las alternativas mencionadas nos preocupa la situación que se está dando con relación a la eliminación del bromuro de metilo en la mayoría de los países de la región, donde se están realizando proyectos de implementación de alternativas para su eliminación. De estos proyectos se han presentado ya resultados finales que son altamente positivos, demostrando la existencia de alternativas, como la biofumigación, con comportamiento similar o en algunos casos más eficaces que el bromuro de metilo.

¿Cuál es la razón para que no se haya planteado ya su eliminación? ¿Los organismos responsables en cada país para cumplir con la eliminación del uso del bromuro de metilo están haciendo el trabajo de desarrollo y difusión de las alternativas? ¿Cómo puede ser que en algunos países en lugar de disminuir las cantidades de bromuro de metilo importado, desde que se dieron los primeros resultados de los proyectos, éstas estén aumentando? ¿Cuáles han sido las actividades realizadas para mostrar el éxito de esas alternativas?

Por todo ello, pedimos que se definan de modo urgente los usos críticos del bromuro de metilo en los países de Latinoamérica y el Caribe. Esta propuesta se fundamenta en la repercusión que tiene el bromuro de metilo como agrotóxico para la salud humana, el equilibrio de los ecosistemas y el ambiente, por ser,además, un fuerte destructor de la capa de ozono, puesto que está suficientemente demostrado que existen alternativas eficaces, que a su vez pueden servir de base para el desarrollo de un modelo de agricultura sustentable, preocupada por el valor nutritivo de los alimentos, la salud de los trabajadores, el ambiente, la rentabilidad de los cultivos y comprometida socialmente en el desarrollo de sistemas agrarios en armonía con la naturaleza.

Para mayor información sobre el bromuro de metilo y sus alternativas consultar:

www.rel-uita.org; http://www.teap.org/; http://www.unmfs.org www.unep.org www.fao.org