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México: Organización ciudadana logra acuerdo para la salida de una formuladora de plaguicidas

(01/08/2005)

En Juchitepec de Mariano Rivapalacio, cabecera del municipio del mismo nombre (Estado de México), después de un arduo trabajo de concientización y protesta ciudadana, se logró un acuerdo ante las autoridades municipales para la salida de la empresa Artivi que se dedicaba a la maquila (formulación) para transnacionales de la industria de plaguicidas como FMC, Zeneca (propiedad ahora de Syngenta) y Aventis (propiedad actual de Bayer).

La empresa Artivi se instaló en el pueblo de Juchitepec, de 19 mil habitantes, desde 1994, originalmente como productora de alimentos y después se inició como formuladora de plaguicidas sin ningún permiso gubernamental. La población, dedicada principalmente a la agricultura, pensó que una industria generaría fuentes de empleo. Sin embargo, se dio cuenta que la defensa de su salud era más importante que la generación de empleos de una pequeña empresa. La población pudo asociar que la exposición a los tóxicos liberados por la empresa de plaguicidas era la causa del ardor en los ojos, garganta y piel, además de dolor de cabeza y mareos. En ocasiones, cuando la empresa aumentaba su producción les causaba náuseas, vómitos, malestar general, nerviosismo y temblores leves que alertaron a los vecinos más cercanos. La empresa formuló numerosos plaguicidas, como lindano, pentaclorofenol y pentacloronitrobenceno, además de carbofuran y clorotalonil, entre otros.

La población pidió información sobre cuales eran los plaguicidas, pero las autoridades municipales y la empresa se la negaron. Fue entonces cuando se decidió contactar a Greenpeace y a RAPAM (Red de Acción sobre el Uso de Plaguicidas y sus Alternativas en México), organización que pidió la intervención de un investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Se inició entonces el trabajo con pláticas a la población, que acudió en forma masiva y rápidamente asimiló la gravedad de su situación. El éxito del trabajo realizado en Juchitepec se basó en la formación de un equipo multidisciplinario que trabajó con un pequeño grupo de la población.

El trabajo con la comunidad se dividió en tres niveles: a) la investigación de los efectos agudos, crónicos y de largo plazo en la salud que hubieran podido ocasionar los plaguicidas; b) la capacitación a un pequeño grupo de habitantes que se convirtieron en activistas conscientes, con un plan y tareas a cumplir semanalmente; c) la obtención de información a nivel federal, estatal y municipal, y de la misma Artivi, obtenida gracias a la presión popular.

Los datos que se generaron en la investigación de salud fueron muy variados. La conclusión más importante fue el aumento en el número de cánceres en la población después de la llegada de Artivi. También hubo problemas de malformaciones congénitas e intoxicaciones agudas. La solicitud de información a las autoridades federales, estatales y municipales hizo claridad sobre las alarmantes irregularidades y contradicciones entre las autoridades y su apoyo incondicional a la empresa, que motivaron la sospecha de corrupción. La empresa estuvo operando sin registro alguno durante ocho años, en los que obtuvo el suministro de agua, luz y el drenaje público, vertiendo sus desechos en el drenaje, en el basurero municipal, o incinerando de manera clandestina sus residuos peligrosos.

Cierre de la empresa

La reflexión colectiva sobre su realidad, apoyada por el equipo interdisciplinario y la movilización ciudadana, junto con campaña de recolección de firmas, conferencias de prensa, entrevistas en medios masivos y volantes informativos, además del apoyo de Greenpeace y RAPAM para sacar a la luz pública el problema a nivel nacional e internacional, logró vencer los miedos de la población, aumentar la confianza en sí mismos y el acuerdo para la salida de la empresa. En enero del 2005 el Gobierno Municipal, la empresa Artivi SA de CV y la representación social de Juchitepec firmaron un convenio notarial para el cierre definitivo de sus instalaciones, que venció el 30 de junio del 2005. Sin embargo, a la fecha, aunque ha anunciado su partida y reducido sus operaciones, la empresa aún no ha cerrado totalmente, por lo que la población debe estar vigilante y presionar para el cumplimiento del convenio.

Estamos seguros que una comunidad informada y movilizada puede obtener victorias en la defensa de un medio ambiente libre de contaminantes en beneficio de la salud y el derecho a la vida de todos los seres humanos.

Dr. Jorge Arturo de León R.
Antropóloga Irene Salvador
Psicóloga Laura Alonso
cedat01@yahoo.com.mx