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Chile: I Congreso Nacional de ANAMURI

(13/04/2007)

Tiempo de sembrar, tiempo de soñar

Con alrededor de dos mil participantes culminó el primer Congreso Nacional de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), de Chile, organización integrante de Alianza por una Mejor Calidad de Vida (RAP-Chile). El proceso de reflexión, debates y elaboración de propuestas se desarrolló durante todo el 2006 y concluyó con un encuentro realizado en Santiago del 21 al 23 de marzo de 2007.

En la declaración final se concluye que “la agricultura campesina e indígena está siendo sistemáticamente destruida, producto de los procesos de privatización, de la invasión y abusos por parte de las grandes empresas nacionales y transnacionales, y un conjunto de políticas públicas que se empeñan ciegamente en entregar el país a los empresarios. Vemos el intento de convertir a Chile en ‘potencia agroalimentaria’ a través del ‘encadenamiento productivo’, como una amenaza grave e intolerable a nuestra forma de vida y producción”.

Por otro lado, advierten: “Las mujeres somos permanentemente invisibilizadas. Históricamente se nos ha negado el acceso a la tierra. Las actuales políticas y programas de asistencia técnica y crédito son insuficientes, y la mayorías de las veces inadecuados. Las políticas sociales no toman en cuenta que trabajamos dos o tres jornadas, y no se nos considera productoras”.

A la vez, las mujeres de ANAMURI acusan la grave contaminación que afecta al país debido a la falta de regulación y fiscalización de la actividad industrial, especialmente en los sectores forestal, minero, eléctrico y pesquero. Y agregan que “la participación de la ciudadanía en la protección del medio ambiente es reprimida (…) Los campesinos e indígenas tenemos poca tierra, y la estamos perdiendo aceleradamente, producto de la contaminación, la falta de agua y el endeudamiento”. También describen las pésimas condiciones de trabajo en el campo.

Luego del diagnóstico, la declaración expone las principales resoluciones del Congreso, entre las cuales se destacan los siguientes párrafos:

-“Nos comprometemos con una agricultura sin agrotóxicos, con la defensa de nuestras semillas, nuestros saberes y nuestra cultura, en contra de las semillas transgénicas y los monocultivos. No queremos ser potencia agroexportadora. Rechazamos el encadenamiento productivo y seguiremos luchando por producir de manera libre y de acuerdo a nuestros principios. Lucharemos por la soberanía alimentaria como un derecho fundamental de los pueblos”.

-“Lucharemos por una ley del medio ambiente que garantice la efectiva participación ciudadana, que prohíba las actividades contaminantes y obligue a la fiscalización efectiva. Queremos la derogación del decreto 701 y que se fomente la plantación de bosque nativo. No queremos más pinos y eucaliptos”.

-“Reiteramos nuestra decisión de seguir luchando de manera amplia y unitaria, uniendo nuestros esfuerzos y luchas con las campesinas y campesinos del continente en la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y con los movimientos campesinos e indígenas de todo el mundo representados en la Vía Campesina, y con las organizaciones y movimientos sociales para continuar por la senda de… Otro Mundo es Posible. ¡Globalicemos la Lucha y Globalicemos la Esperanza!”.