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Argentina. Seminario Internacional: Plaguicidas, transgénicos y diversidad

(10/09/2004)

Seminario Internacional: Plaguicidas, transgénicos y diversidad (15/06/04)


15 de junio de 2004, Buenos Aires. Durante tres días (15,16 y 17 de junio), la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires fue escenario de un intenso trabajo colectivo de análisis, debate y propuestas sobre los efectos de los plaguicidas y de los OGM en la salud de las personas y el medio ambiente. Aquí, un informe completo del contenido de este seminario internacional convocado por RAP-AL y sus conclusiones.


Fue profunda y concienzuda la actividad desarrollada en el Seminario Internacional “Plaguicidas, Transgénicos y Valorización de la Diversidad Biológica y Cultural”, organizado por la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL), la Red de Acción en Plaguicidas de Argentina, el Centro de Estudios sobre Tecnologías Apropiadas de la Argentina (CETAAR) y la Cátedra de Sociología y Extensión de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), localizada en la capital federal argentina. En la ceremonia de apertura, dieron la bienvenida el decano de esa Facultad, Fernando Villela, y María Elena Rozas, coordinadora regional de RAP-AL y miembro de la Alianza por una Mejor Calidad de Vida (RAP-AL Chile).

El evento reunió a más de cien participantes provenientes de Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela, México, Honduras, República Dominicana, Panamá, Costa Rica, Cuba, El Salvador y diversas provincias de Argentina (Misiones, Chaco, Rosario, Buenos Aires y Córdoba, entre otras). Junto a los coordinadores de RAP-AL y a representantes de organizaciones no gubernamentales de esos países, participaron académicos; miembros de instituciones públicas; dirigentes de organizaciones sociales y de pequeños agricultores, como la Asociación de Productores Agroecológicos de Marcos Paz y Proyecto Prohuerta; estudiantes universitarios, incluyendo al centro de alumnos de la Facultad de Agronomía y profesionales. También asistió como conferencista invitada la investigadora y activista inglesa Helena Paul, coautora del libro “Hungry Corporations” , quien entregó una visión sobre las consecuencias de la introducción de organismos genéticamente modificados en su país y la resistencia desarrollada por la sociedad civil organizada.

El intenso trabajo desarrollado durante tres días comprendió conferencias, mesas redondas y talleres sobre la problemática de los plaguicidas y cultivos transgénicos, para finalizar con una entusiasta feria de semillas autóctonas.

Impacto de los plaguicidas en la salud

La visión oficial acerca de esta problemática en Argentina fue el tema de la primera conferencia del seminario, a cargo de la doctora Susana García, del Ministerio de Salud de la Nación. Ella señaló que en distintas reparticiones públicas se evalúan los riesgos de los plaguicidas y que se dispone de más información que la que se piensa sobre la epidemiología de las intoxicaciones producidas por exposición a estos agrotóxicos. Según la información reunida en el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud y el Registro de Consultas a los Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica, hubo 1.720 casos de intoxicación notificados el 2001. Sin embargo, la doctora García debió reconocer que existe subnotificación y que las notificaciones no reflejan la realidad debido a que la mayoría de los médicos no están prevenidos para detectar una intoxicación y, además, porque se exige confirmar científicamente que el daño a la salud fue provocado por un plaguicida, algo que muy rara vez se puede materializar.

Otro dato para aproximarse a la real dimensión del problema es que el 2001 se registraron casi 100 mil consultas médicas por esta causa. La mayor parte de los casos corresponde a niños menores de 10 años afectados en forma accidental por plaguicidas de uso doméstico, principalmente piretroides, piretrinas y organofosforados. Los agrotóxicos más usados en las labores agrícolas son el Glifosato y los Carbamatos.

Sobre la base de estos datos, el diagnóstico de la representante del Ministerio de Salud concluyó que en Argentina la mayor parte de los problemas de salud provocados por plaguicidas se producen en el ámbito doméstico y no en el agrícola. En el debate posterior, esta afirmación fue refutada por diversos participantes, pues no coincide con las observaciones e investigaciones efectuadas en las zonas agrícolas. Se argumentó que el error está en las insuficiencias y falencias de las mediciones efectuadas por las instituciones del Estado. Entre otras cosas, se hizo notar que la mayoría de los centros que registran este tipo de información están ubicados en las ciudades y no en las zonas rurales del país. A la vez, surgieron numerosas voces de la asamblea para aportar evidencias, basadas en diferentes estudios, sobre trastornos crónicos que afectan a hombres y mujeres expuestos a la acción de agrotóxicos de uso agrícola, especialmente relacionados con la pérdida de fertilidad, malformaciones congénitas en niños recién nacidos y cánceres infantiles. Además, se informó de dos casos de suicidio con Glifosato (mezclas), y se planteó la necesidad de investigar en profundidad la relación existente entre el uso de agrotóxicos y los trabajadores del campo.

Este último tema se desarrolló con mayor profundidad y en diferentes vertientes en la mesa redonda “Impacto de los plaguicidas en la salud de los trabajadores y en el ambiente”. El sociólogo Roberto Benencia, profesor de la Facultad de Agronomía de la UBA, se refirió a investigaciones realizadas en conjunto con los profesores Javier Souza y Angélica Moya, de la Cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la misma facultad, sobre intoxicaciones y mercado de trabajo en el cinturón verde que rodea a Buenos Aires. En una investigación efectuada el 2002 se constató que el ciento por ciento de los trabajadores del área hortícola consultado no había recibido información ni capacitación sobre el manejo de sustancias químicas tóxicas.

Por su parte, Elsa Nivia, ingeniera agrónoma licenciada en biología y química, y coordinadora de RAPALMIRA (RAP-AL Colombia), rebatió las afirmaciones sobre la publicitada supuesta inocuidad del Glifosato. “Este herbicida se usa en compuestos como el Roundup, que resultan altamente tóxicos, especialmente para los niños”, puntualizó. Pero, además, describió el daño que causan a las personas de toda edad, con graves consecuencias genéticas y serios problemas relacionados con la gestación, como también perjudican seriamente a los animales y a las plantas, actuando como un elemento reducidor de la biodiversidad. En Ecuador y Colombia el Glifosato no sólo ha provocado impactos en la base alimentaria, sino también en los ámbitos social y cultural. De hecho, los chamanes han tenido que emigrar debido a la desaparición de hierbas medicinales autóctonas que ellos utilizan en prácticas milenarias transmitidas de generación en generación.

En el mismo panel, Artemio Driutti, representante de la Escuela de Santa Lucía, explicó que este establecimiento forma parte de un programa llamado Escuelas de Familia Agrícola Argentina y se refirió a las consecuencias del empleo de plaguicidas en áreas hortícolas de cultivo intensivo ubicadas en la provincia de Santa Fe. En esta zona, caracterizada por la abundancia de mano de obra y por la buena calidad de las aguas subterráneas, se desarrollan explotaciones a pequeña escala, a menudo desarrolladas por grupos familiares o pequeños emprendimientos. Sin embargo, en esos cultivos intensivos se ha introducido un paquete tecnológico con alto uso de insumos (fertilizantes y agrotóxicos). La excepción son las Escuelas de Familia, donde se forma a técnicos agrícolas con una práctica productiva sin plaguicidas, que es parte de un enfoque agroecológico orientado a proporcionar a las familias una forma de sustento sana. Hicieron esa opción porque “la problemática ligada a los plaguicidas pasa por el conocimiento que tenga la persona que lo va a usar y su capacidad para desgrabar los mensajes de quienes tienen intereses ligados a su comercialización”, señaló Driutti. Han tenido alumnos intoxicados fuera de la escuela, donde se recurre a una amplia gama de productos, incluyendo Parathion. Muchos de ellos están prohibidos, pero circulan igualmente. La situación que describió es dramática: “Casi todos los días ocurre una intoxicación, porque no se trabaja con equipos protectores en una región con altas temperaturas y mucha evaporación. Como se ha demostrado en análisis de aguas, éstas presentan contaminación con herbicidas (30 p/millón de nitratos, por ejemplo). Hemos observado que cada 3 ó 4 años aparece una plaga nueva y se transforma en algo inmanejable, como la polilla del tomate y la mosca blanca. Eso demuestra que el uso de plaguicidas es un circuito en el que se ingresa y ya no se puede salir”, concluyó. Asimismo, puso de relieve la falta de apoyo de instituciones públicas y la indefensión en que se encuentran los trabajadores. Este cuadro no es distinto al de otras regiones hortícolas del país, donde se juntan la pobreza, la ignorancia, la marginalidad, la dificultad para conocer que es lo permitido y qué no en el manejo de estas sustancias peligrosas.

En otro momento del seminario la doctora Lilian Corra, de la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente (AAMMA) aportó un panorama realista y documentado de las Intoxicaciones Infantiles con Plaguicidas en este país, reivindicando el ejercicio del derecho a saber y el Principio Precautorio en esta problemática. En cuanto a la dimensión del daño, señaló que “sólo hay informes parciales y desactualizados, por lo tanto se desconoce cuántos niños están afectados”.

Posteriormente, Fernando Bejarano, ingeniero agrónomo coordinador de RAPAM (RAP-AL México), entregó una visión histórica del desarrollo e introducción de los plaguicidas en la agricultura. Destacó que cuatro generaciones debieron sufrir los efectos de los organoclorados para lograr que se reconociera el daño que producen y se legislara para prohibirlos. Como reemplazo, se elaboraron plaguicidas organofosforados y piretroides que también causan diversos problemas de salud –los piretroides, por ejemplo, provocan disfunción hormonal- y, en opinión de los toxicólogos, no hay límite máximo “seguro” frente a sus efectos. Por lo tanto, señaló que se requiere un cambio de paradigma, no sólo para evitar estos riesgos sino también para salir de la dependencia del actual modelo que se caracteriza por su enorme poder de concentración y la falta de valorización de la vida en sus diversas formas.

En lo inmediato, Bejarano enfatizó la necesidad de aplicar el Principio Precautorio antes de entrar a efectuar una evaluación de riesgos: “No es válido correr riesgos si es posible evitarlos, más aún existiendo alternativas agroecológicas que demuestran que se puede producir sin plaguicidas”, precisó el coordinador de RAPAM. Asimismo, puso de relieve una iniciativa de la Unión Europea mediante la cual se está negociando para que sean las empresas productoras las que deban probar que estos agrotóxicos no ocasionan daños, a lo cual se opone Estados Unidos. En la actualidad, en México se usan 77 plaguicidas sospechosos de influir en la incidencia de distintos tipos de cáncer, según ha establecido el Instituto Nacional del Cáncer de ese país. Además, están autorizados otros 37 plaguicidas que se ha comprobado causan diversos daños a la salud humana.

Panorama regional

Cerró este panel la coordinadora regional de RAP-AL, María Elena Rozas, quien dio una visión global y regional de la comercialización de agrotóxicos, como también de los costos sociales y ambientales asociados a éstos. En Centroamérica se producen 400 mil envenenamientos al año y en el Cono Sur sólo en Brasil ocurren aproximadamente 300 mil. En el caso de muertes masivas por intoxicación con plaguicidas, recordó la tragedia de Tauccamarca, en Perú, donde fallecieron 24 niños. “Hay una evidente falta de regulaciones, pero también hay reglas que no se respetan”, enfatizó. A continuación, planteó que en América Latina se deberían prohibir con urgencia los plaguicidas más dañinos, como el Glifosato, Carbofurano, Paraquat, Metamidafos, Clorpirifos y Monocrotofos.

En una segunda conferencia dictada durante este seminario, María Elena Rozas expuso los principales avances que se han logrado en la última década mediante convenios internacionales, a partir de un pronunciamiento emitido por el PNUD a inicios de los años 90. El logro más reciente es la entrada en vigor del Convenio de Estocolmo que compromete a los países -que lo firmaron y ratificaron- a eliminar los contaminantes orgánicos persistentes (COPs), dioxinas, furanos y nueve plaguicidas catalogados como los más tóxicos que existen en el planeta. Hasta ahora, este convenio sólo ha sido ratificado por cinco países latinoamericanos: México, Panamá, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Para lograr que se lleve a la práctica este convenio, la coordinadora regional de RAP-AL precisó que en la COP de Uruguay se deben agilizar esfuerzos para eliminar los productos químicos carcinógenos conocidos como dioxinas y furanos; desarrollar estrategias para eliminar el uso de DDT en campañas antimalaria; apoyar iniciativas de cada gobierno para desarrollar un plan nacional de aplicación; medir y evaluar los cambios en los niveles de COPs en el medio ambiente y en los seres humanos; establecer el comité de revisión de los COPs para evaluar productos químicos y plaguicidas adicionales que puedan ser añadidos a la lista inicial de los 12 COPs contemplados en el convenio, y finalizar las directrices para promover las “mejores prácticas ambientales” y las “mejores técnicas disponibles”.

Además, enfatizó que los ciudadanos deben exigir la existencia de mecanismos claros en todo el proceso de elaboración, aplicación y monitoreo del Plan Nacional de Implementación (NIP), como participación ciudadana y acceso público a la información; transparencia en todas las fases del proceso; prevención y remedio de los problemas, y promoción de alternativas a los plaguicidas y de la incineración de desechos y stock acumulados.

Invasión de una nueva plaga: OGM

El tema de los transgénicos fue abordado inicialmente desde dos perspectivas distintas, pero con total coincidencia y complementariedad. Abrió los fuegos Helena Paul, quien aportó una visión desde Europa y, en particular, de la experiencia de lucha social que se ha dado en Inglaterra contra los cultivos y alimentos transgénicos. Luego, Javier Souza, ingeniero agrónomo y profesor universitario, dio una conferencia sobre el enorme impacto de los cultivos de organismos genéticamente modificados en la estructura agraria argentina (ver entrevistas en esta misma edición).

Para profundizar la mirada sobre lo que está ocurriendo en América Latina, siguió una mesa redonda donde se dieron a conocer experiencias de Venezuela, Paraguay y de la provincia Misiones (Argentina), en las que ha quedado en evidencia la acción nociva de los cultivos transgénicos sobre la diversidad biológica, la soberanía alimentaria y la tenencia de la tierra.

Lorna Haynes, de RAP-VE (RAP-AL Venezuela), relató el desarrollo de una campaña impulsada por las ONGs y diversas comunidades desde 1999, cuando se enteraron por sus propios medios –ya que no hubo información oficial- de que se estaba experimentando con papayas (lechosas) transgénicas en los alrededores de Caracas, sin considerar una disposición de la Ley de Diversidad Biológica que plantea que las experiencias de biotecnología deben contar con la aprobación de las comunidades locales involucradas. A pesar de la promesa del Presidente de la República, Hugo Chávez, de que no habrá cultivos transgénicos en Venezuela, la campaña por una moratoria a los transgénicos en este país sigue adelante.

Por su parte, Hebe González, coordinadora de Altervida (RAP-AL Paraguay), entregó una completa visión de las nefastas consecuencias que han producido los cultivos transgénicos tanto en el ámbito de la salud como a nivel ecológico, social y económico –principalmente en los crecientes cultivos de soja, que ubican a Paraguay en el quinto productor a nivel mundial-. Asimismo, describió los esfuerzos que se están haciendo para desarrollar la agricultura orgánica.

En tanto, Jesús Contreras, de la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM), denunció la dramática situación que viven más de 30 mil familias tabacaleras debido al desmesurado uso de plaguicidas –Roundup y otros de la “docena sucia”- y la contaminación genética de sus cultivos. Las organizaciones de la sociedad civil están propugnando la dictación de una ley que prohíba los transgénicos en la provincia de Misiones y que exija a las transnacionales hacerse responsables por los daños causados. Mientras, comunidades y huerteros han creado ferias francas y de semillas, además de otras iniciativas de agricultura sana.

Como contrapartida a los OGM y a la producción de especies alimenticias basada en el uso de agrotóxicos, la profesora e investigadora Nilda Consuegra Pérez, de RAP-AL Cuba, describió el nuevo modelo agrícola que está en desarrollo en ese país (ver nota aparte, sección Alternativas).

Biodiversidad y experiencias

En la última parte del seminario, Carlos Chiarulli, del Instituto de Cultura Popular (INCUPO), organismo no gubernamental que trabaja hace 36 años en el noreste argentino, dio una conferencia sobre Valorización de la Diversidad Biológica y Cultural. Presentó una visión detallada de la rica biodiversidad de la provincia del Chaco, tanto en especies animales como vegetales, y cómo muchas de ellas se están extinguiendo a causa de la conversión de suelos de aptitud forestal en zona de cultivos. En sólo 10 años, ha desaparecido un millón de hectáreas de bosques de las provincias Formosa, Salta y Chaco, donde empresas extranjeras están desarrollando proyectos de agricultura industrial.

Luego, Raúl Terrile, del Centro de Estudios de Producción Agrícola de Rosario (CEPAR), dio a conocer una valiosa experiencia. En los momentos más agudos de la crisis económica en Argentina, hombres y mujeres de Rosario que se encontraban desempleados y sin tener conocimiento especializado de labores agrícolas, comenzaron a producir hortalizas con medios agroecológicos en los alrededores de la ciudad o en los patios de sus casas. Muchos de ellos se convirtieron en expertos, alcanzando un mayor nivel de producción y comercialización. Uno de los logros más relevantes es la instalación de ferias agroecológicas semanales en distintos lugares de la ciudad donde el productor se vincula directamente con los consumidores. Esta experiencia ha sido tan exitosa que cuenta con el respaldo de las autoridades municipales y de diversas instituciones internacionales. Y, de paso, le ha agregado a la ciudad un nuevo atractivo que convoca a visitantes y turistas.

Otras experiencias, todas diversas y protagonizadas en diferentes localidades de la provincia de Buenos Aires, relataron representantes del Grupo Santa Rosa de Cambio Rural (Parque Pereyra Iraola); de Productores Agroecológicos de Pilar; de la Asociación de Pequeños Productores de Marcos Paz, Merlo y Las Heras; de los Huerteros/as de Merlo y Marcos Paz, y del Grupo Apibotánico Las Campanillas de Merlo.

El Seminario Internacional “Plaguicidas, Transgénicos y Valorización de la Diversidad Biológica y Cultural” llegó a buen puerto. Y dejó no una sino muchísimas semillas, aparte de las que intercambiaron hombres y mujeres, huerteros y estudiantes, campesinos y profesionales, jóvenes y adultos mayores en la Feria de Semillas que cerró esta triple jornada.

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DECLARACION

SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE PLAGUICIDAS, TRANSGÉNICOS Y VALORIZACIÓN DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA.

Organizado por

Red de Acción en plaguicidas de América Latina RAPAL
Red de Acción en plaguicidas de Argentina
Cátedra de Sociología y Extensión de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires
Centro de Estudios sobre Tecnologías apropiadas de la Argentina CETAAR

Nosotros representantes de organizaciones de productores / as, miembros de organizaciones no gubernamentales, docentes, profesionales, técnicos / as, yuyeros y estudiantes provenientes de diversas zonas del país y de América Latina, reunidos en la Facultad de agronomía de la Universidad de Buenos Aires los días 15, 16 y 17 de junio de 2004:

DENUNCIAMOS
. El rol del estado Argentino en cuanto falta de información y controles sobre la venta y utilización de plaguicidas, inclusive algunos ya están prohibidos en todo el mundo, con un gran impacto en la salud y el ambiente.
. Que no hay leyes integrales sobre plaguicidas. Las disposiciones vigentes quedan bajo la supervisión de diversos organismos sin la articulación entre ellos.
. La ausencia del Estado en estudios y medidas de acción concretas sobre el impacto social, económico, ambiental y en la salud de los cultivos transgénicos y sus agrotóxicos asociados.
. Las condiciones de trabajo existentes en la actividad agrícola, especialmente el incumplimiento de la legislación vigente en referencia a la producción del trabajo infantil. Resolución 182 de la Organización Internacional del Trabajo.
. La no aplicación del articulo 41 de la Constitución en referencia a la mención del principio precautorio.
. El impacto socioeconómico sobre la actividad apícola familiar y comercial con respecto al tema nitrofuranos, derivado o provocado por un modelo agropecuario basado en monocultivo y en el uso de agrotóxicos.

RECLAMAMOS

. El acceso a la tierra de productores campesinos y huerteros/as que quieran producir agroecologicamente.
. Normativas que preserven los recursos naturales existentes en la Argentina.
. Una no extranjerizacion de la tierra y de los recursos naturales.
. La participación de ONG´s y organizaciones de consumidores en los organismos de contralor e investigación del impacto de plaguicidas y organismos genéticamente modificados en la salud y en el ambiente.
. La aplicación de la legislación vigente referida al trabajo infantil.
. Una amplia moratoria respecto a investigación y liberación al ambiente de los cultivos transgénicos.
. Un mayor financiamiento respecto a la difusión e investigación en temas agroecológicos.
. El etiquetamiento de los productos que NO contengan transgénicos para favorecer la libre elección.




PROPONEMOS
. Tejer alianzas estratégicas entre todos los sectores involucrados en defender la diversidad biológica y cultural.
. Difundir y capacitar en nuestras comunidades respecto a los temas tratados y expuestos en estas jornadas.
. Realizar acciones para gestionar ante las autoridades locales el apoyo en todas nuestras acciones.
. Favorecer el desarrollo local dentro de un marco ético y agroecológico.
. Actuar en nuestros municipios de manera de impulsar normas en contra del monocultivo de variedades transgénicas y prohibición de Agrotóxicos.
. Impulsar desde los municipios que se adopten las mismas medidas en el ámbito provincial y nacional.

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CONCLUSIONES DE LOS TALLERES

SEMINARIO SOBRE PLAGUICIDAS, TRANSGÉNICOS Y VALORIZACIÓN DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA.
Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.
15 al 17 de junio de 2004

Organizadores

Centro de Estudios sobre Tecnologías Apropiadas de la Argentina
Red de Acción en Plaguicidas de América Latina
Red de Acción en Plaguicidas de Argentina
Cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires



Conclusiones de los talleres de discusión grupales

Tema Transgénicos

Preguntas motivadoras

1-¿Como creemos que afectan los transgénicos a nuestros producciones agroecológicas?

2-¿Cómo podemos trabajar en la dimensión política para frenar el avance de los transgénicos?

3-¿Cómo podemos trabajar estos temas en nuestras comunidades para sensibilizar el resto de la población?

4-¿Resulta suficiente avisar a la población que esta consumiendo transgénicos mediante una etiqueta en los envases?

5-¿Cómo podemos mejorar la información sobre estos temas sabiendo que los medios periodísticos en general apoya a este tipo de cultivos?

6-¿Cómo podemos desde nuestro lugar de trabajo recrear condiciones para fomentar una producción agroecológica que prescinda de los transgénicos?


1
· Contaminan semillas y deja de ser puros nuestros cultivos.
· Aún produciendo alimentos en nuestra propia explotación podemos tener problemas de salud.
· La comunidad se contamina toda.
· Por el impacto ambiental y el en la salud que provocan los productos agroquímico que se aplican.
· Afectan a la biodiversidad, los herbicidas como el glifosato a las plantas, a la salud. Además se eliminan organismos benéficos. Con la contaminación genética se afecta al ecosistema en general.
· Existe un desconocimiento de los efectos tóxicos en la salud.

2
· Ante la imposición de un modelo se requiere resistencia.
· Luchar mediante denuncias, educación.
· Promover la unión de organizaciones.
· Educar e informar para poder llevar a la practica los puntos anteriores.
· Empezar difusión masiva, promoviendo el debate y la reflexión.
· Llegar al parlamento e imponer leyes que prohíban la utilización de OGM
· Promover ordenanzas municipales que prohíban la siembra.
· Consulta popular a nivel de la comunidad, nacional.
· Vigilancia ciudadana en la legislación, utilización a nivel productivo y consumo de OGM .


3
· Respetar los convenios, facilitar la comunicación entre distintos actores, organismos de gobierno, organizaciones de la comunidad. Formular campañas, tomar conciencia.
· Mostrando las consecuencia que esto puede tener en la alimentación, salud y actividad productiva.
· Mostrando el efecto que causo en otros lugares del mundo
· Mostrar otras alternativas y los beneficios económicos y sociales.
· Promover el debate y facilitar el acceso a la información mediante reuniones barriales.
· Informar a las familias, a los niños en sus actividades escolares.
· Brindar información sobre los transgénicos en los grupos temáticos y de capacitación sobre huerta.
· Difundir la información de persona a persona.
· Realizar análisis comparativos históricos a fin de comprobar el impacto social, ambiental y económico de los transgénicos.


4
· No hay que permitir los transgénicos.
· Primero hay que promover y hacer respetar la soberanía alimentaria.
· La política alimentaria debe estar en mano del pueblo y no de las transnacionales.
· El etiquetando es muy importante aunque no es suficiente, es necesario la información, difusión, explicar que es.
· No alcanza con el etiquetado, se hace necesario ratificar el derecho a saber.
· Difusión en el medio donde uno trabaja (más que nada en lugares públicos).
· Se debe brindar una información concisa y veraz a los consumidores
· A los cultivos transgénicos se les debe aplicar una serie de impuestos extras.
5
· Mediante la confección de afiches y colocación en lugares estratégicos.
· Redacción de informes y difusión en radios comunitarias.
· Llevar el mensaje y la información persona a persona.
· Realización de encuestas sobre grado de percepción del problema y sobre el grado de información sobre OGM existentes en las comunidades.
· Fortalecer medios locales.
· Realizar encuentros transdisciplinarios , promoviendo la participación y el debate entre los miembros de organismos estatales, de la sociedad civil y de los investigadores del sector científico.
· Realizar capacitaciones periódicas en todos los ámbitos posibles: escuelas, universidades, Iglesias, centros Barriales-.
· Creación de redes de intercambios de comunicación.


6
· Llevando a nuestros lugares de trabajo, información con afiches, folletos, reuniones informativas, etc.
· Trabajar la problemática en los talleres y en la promoción de las huertas comunitarias.
· Desde la universidad buscar un desarrollo alternativo, fomentar formas de capacitar productores y consumidores.


Conclusiones de los talleres de discusión grupales

Tema plaguicidas

Preguntas motivadoras


1 ¿ Cuales deberían ser los caminos para comenzar a trabajar con los contaminantes tóxicos persistentes?

2 ¿ Que deberíamos hacer con los plaguicidas obsoletos acumulados en depósitos?

3 ¿Existen alternativas para producir alimentos sin utilizar plaguicidas que rol juega la diversidad biológica en estos agroecosistemas?

4 ¿Existen problemas derivados de la utilización de glifosato en nuestras comunidades?

5 ¿Que podemos hacer para detener el uso de glifosato?



1
· Informar y educar, intercambiar información entre todos los actores.
· Capacitar a la población a fin de solicitar un plan nacional que identifique a estos contaminantes y tome medidas de acción concretas.
· Denunciar cuando no se adhieren a las normas del convenio.
· Investigación para saber donde se encuentran y denunciar acumulación de productos obsoletos.
· Presión a las autoridades pertinentes con la finalidad de tomar medidas de acción políticas y técnicas.
· Control de eliminación de PCB existentes en los transformadores de luz

2
· Comprometer a los compañías de agroquímicos. Elaborar una estrategia rápida y eficiente de eliminación de los mismos, limpiando los sitios contaminados.
· Solicitar asesoramiento, buscar las mejores prácticas y técnicas a fin de lograr una destrucción adecuada.
· Realizar presión para que las autoridades encargadas realicen un adecuado control de stock en los comercios
· Organizarnos, concienciar y difundir sobre la peligrosidad de los plaguicidas.

3
· Si en la medida que pensamos la diversidad biológica y promovemos el respeto, además debemos enriquecer a los agroecosistemas con mayor equilibrio, En caso de cambiar a un sistema sin uso de plaguicida debemos respetar la etapa de transición.
· La agroecología una alternativa viable, se mejora el suelo, se mejora la biodiversidad. Es una alternativa social para la soberanía alimentaria.
4
· En Marcos Paz, los árboles centenarios se empezaron a secar se atribuyó a a la subida del nivel de la napas, pero pudo ser por el Glifosato.
· En el distrito de Moreno, habría que tener en cuenta los problemas alrededor de explotaciones hortícolas.
· Caso Marcos Paz también se han detectado y denunciado afecciones cutáneas y problemas respiratorios infantiles.
· En el partido de San Antonio de Areco se realizan pulverizaciones con avionetas que producen irritaciones de vías respiratorias además de dejar un olor fuerte y penetrante.

5
· Denunciar mediante la educación y la información las consecuencias y el impacto que genera el glifosato (Round-up).
· Participación ciudadana (asamblea de vecinos autoconvocados) para exigir a las autoridades locales la prohibición.