¿Que es RAP-AL?
Links
Publicaciones
Plaguicidas
Transgénicos
Campañas
Seminarios
Noticias
Base de datos
Alternativas
 
Cumplan la promesa: Eliminen los COPs
Revista Enlace
No a las fumigaciones del plan Colombia
DIA INTERNACIONAL DEL NO USO DE PLAGUICIDAS
Descarga Afiche

Descarga Afiche

Descarga Afiche
Noticias | Noticias Antiguas | Comunicados Antiguos

Share |
Noticias

Argentina: Riesgos de la utilización local de plaguicidas en los cultivos

(24/07/2011)

La Plata, Argentina, 17 de julio de 2011. Si una plaga es cada vez más resistente, se necesitará más pesticida que la elimine. La ecuación que existe para alcanzar la sustentabilidad de los cultivos de hoy en día es categórica: cuanto más rentable, se necesitan cada vez más dosis de plaguicidas para que el cultivo subsista.

Directamente proporcional a la mayor cantidad de aplicación de agroquímicos es el número de afecciones a la salud de la población que está expuesta a la manipulación de esos tóxicos: los riesgos son tanto para los aplicadores como para los consumidores, a quienes los alimentos les llegan cada vez con más residuos tóxicos. La Plata, como el cinturón frutihortícola más importante de la región, no escapa a esos números. Hablan los especialistas.

INTOXICACIONES EN LA PLATA

Los agroquímicos –herbicidas, fertilizantes, insecticidas– son sustancias destinadas a matar, repeler, atraer, regular o interrumpir el crecimiento de los seres vivos que se consideran plagas para los cultivos. Pero hacer rentables las plantaciones con su uso tiene cada vez un costo más alto, y son los números los que lo indican: mientras en 1993 se utilizaban 30 millones de litros/kilos de agroquímicos en el país, hoy ese número aumentó un 1.000%: los cultivos nacionales requieren 300 millones de litros/kilos anuales.

“El grave problema comenzó con la expansión de los monocultivos de soja, que no son sustentables porque interrumpen el ciclo natural de la materia orgánica y no se nutren de parásitos o de organismos biológicos, entonces necesitan de plaguicidas para subsistir”, explicó a Diagonales Javier Souza Casadinho, ingeniero agrónomo y coordinador regional de RAPAL (Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina).

Según el último censo frutihortícola de la Provincia, que data del 2005, el cinturón productivo de La Plata abarca alrededor de 3.700 hectáreas dedicadas a la producción de hortalizas, en varias hectáreas de las cuales, tal como apuntó Casadinho, se utilizan alrededor de doce aplicaciones de agroquímicos por cosecha (entre herbicidas como glifosato, insecticidas como endosulfán y fungicidas).

En La Plata, la intoxicación por plaguicidas es la segunda causa de consultas según el Hospital de Niños Sor Ludovica, referente provincial en el área de Toxicología. Allí se presentan tanto los casos agudos como los crónicos; los últimos, más difíciles de diagnosticar por su falta de síntomas urgentes.

El Hospital Alejandro Korn, de la localidad Melchor Romero, es la institución platense que recibe la mayoría de esos casos de urgencia de intoxicación por plaguicidas, ya que se emplaza en la zona con más prevalencia de este tipo de casos: en el corazón del cinturón frutihortícola, entre Romero, Abasto, Olmos. “Esta es una zona ruralizada, hay horticultores y productores que trabajan específicamente con plaguicidas, herbicidas, raticidas. Este hospital es el que más casos recibe de La Plata”, explicó a Diagonales la Jefa de Guardia de dicha institución, Marcela Ripullone: por año, el servicio contabiliza 50 casos de intoxicación aguda por plaguicidas.

Los casos crónicos, en tanto, que son los que pasan por consultorio y no por la guardia, “son pacientes que están crónicamente expuestos y, por alguna razón, si fumigan según para dónde sople el viento afecta a quie- nes estén alrededor. Otros viven en contacto con el veneno: entonces, siempre tienen una base de veneno en el organismo hasta que se descompensan por algún factor. Después están los que se intoxicaron porque no cuentan con los equipos de seguridad –guantes, botas, máscaras–, que en esta zona ninguno tiene”, afirmó la médica. “Los trabajadores rurales de esta zona son muy pobres, y ninguno sigue las normas de aplicación”, señaló por su parte Leda Gianuzzi, titular de la Cátedra de Toxicología de la Facultad de Ciencias Exactas, y continuó: “Por eso queremos hacer acciones conjuntas con el INTA para dar charlas sobre los riesgos, los peligros del agua, y ver algunas prácticas de manejos de agroquímicos para que su manipulación no sea tan riesgosa. El uso es muy desacertado, se usa muy mal”.

RIESGOS PARA LA SALUD

¿Cuántos y cuáles son los plaguicidas que pueden estar afectando la salud de las poblaciones platenses de manera crónica? Para los especialistas en el tema, calcularlo es muy difícil. “Si bien desde hace años existe un proyecto para que se haga un screening que permita detectar y evaluar los casos de intoxicación crónica por plaguicidas en los lugares cercanos a los campos, y permita conocer qué nivel de incidencia tienen los plaguicidas en las poblaciones de la zona, nunca se llevó a cabo. Sería la mejor manera de medir crónicamente la contaminación de la salud por plaguicidas: haciéndole el estudio a todo aquel que ingrese al hospital por cualquier causa. Pero ahora no tenemos idea de la problemática, si bien sabemos que tiene prevalencia en la zona, no podemos medirlo de ninguna manera. No existen las mediciones sobre casos crónicos”, indicó María Cecilia Chiodi, jefa del servicio de laboratorio central del Hospital Alejandro Korn.

“El problema más grave que vemos ahora es la mezcla de plaguicidas.
Están mezclados: clorados con fosforados, por ejemplo. Además, hay oleadas que ingresan al país determinados tipos de plaguicidas, que están prohibidos. El año pasado sucedió con el ingreso al país de clorpirifos, un insecticida sumamente utilizado en la zona para las plagas”, señaló Repullone. Según apuntó la médica, la sustancia que más hallan en los sujetos intoxicados es el hormiguicida “Hortal”.

EN EL CONSUMO

Aunque el imaginario social relacione que ingerir frutas y verduras es sinónimo de buena salud, no todo lo que sale de la huerta es oro. La alta cantidad de agroquímicos en las cosechas no se desintegran por arte de magia, sino que permanecen en forma residual y llegan en dosis más bajas a la mesa del consumidor. Por las investigaciones de restos de pesticidas órganoclorados que realizó de papas años atrás, Leda Gianuzzi dijo a este medio que “en la producción local hay valores detectables de plaguicidas aunque en niveles menores a los máximos permitidos. Sin embargo, desde mi punto de vista, los niveles permitidos son muy altos”, opina.

Según definió Gianuzzi, las condiciones en las que se utilizan los pesticidas en la ciudad son “terribles”. Citó varios ejemplos en la Ruta 36, adonde los productores viven en una zona adonde la casa está al lado del invernadero, adonde sus niños duermen al lado de las bolsas de pesticidas. Manifestó que el cultivo que más riesgos guarda por esta situación son las frutillas, en las que se registra un uso abusivo de bromuro de metilo, un pesticida altamente tóxico.

Los análisis nacionales sobre los niveles de pesticidas permitidos están en manos de la Dirección Nacional de Agroquímicos, Productos Veterinarios y Alimentos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). El organismo estatal sólo toma para su análisis a porciones limitadas de los productos que ingresan al Mercado Central Argentino, que “por eso no son representativas del estado en que están los productos que consumimos”, señaló Gianuzzi. Diagonales intentó consultar al SENASA sobre los monitoreos que se estarían haciendo en el Mercado Regional de La Plata, pero no obtuvo respuesta oficial sobre el tema.


Fuente: Intranet, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). 17/07/2011
http://inta.clientes.ejes.com/noticia_completa.cfm?id=23306575&desde=40741&fecha=40741&tipo=X&canal=&mime=&qidx_cursor=1&page=1&total_pages=4&rpp=25&return_url=%2Fdefault.cfm%3Fdesde%3D40741%26fecha%3D40741%26tipo%3DX%26canal%3D%26mime%3D%26qidx_cursor%3D1