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Ecuador: 500 mil personas expuestas a plaguicidas usados en las bananeras

(06/01/2009)

Guayaquil, 4 de enero de 2009. Alrededor de medio millón de personas se expone a los plaguicidas usados en el eje bananero. Es la contaminación más grave en la historia del país, según un reportaje publicado en “Expreso”.
Más de 2,52 millones de kilos de agrotóxicos se esparcen en las zonas productoras de banano cada año. De más de un centenar de productos tóxicos utilizados, hay uno que se aplicó con la mayor de las libertades para combatir la sigatoka negra: el fungicida mancozeb, perteneciente al grupo químico de carbamatos y clasificado como “probable cancerígeno en seres humanos” por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

Negras secuelas

La aspersión tomó por sorpresa a los jornaleros de la hacienda bananera El Triunfo, en la provincia de Los Ríos. No fueron informados que la avioneta fumigadora llevaba cientos de galones de agrotóxicos, que esas sustancias se descargarían sobre las largas y verdes hojas del inmenso sembrío bananero, que podrían mojar sus cuerpos y sufrir graves lesiones futuras. Eurtigio Párraga siguió el sonido de los motores con la mirada hasta que una gota se derramó en el ojo izquierdo y quemó su sentido para siempre.

Tres meses antes, en marzo de 2007, un examen toxicológico identificó el primer caso en el país de acumulación de un veneno producto de las fumigaciones bananeras, denominado carbamato. Ese residuo, capaz de provocar anomalías congénitas, se encuentra altamente concentrado en el cuerpo de Elvis Villanta, de siete años, un niño del pueblo de San Juan en Los Ríos, que nació con los pies equinovaros (torcidos), malformación congénita de sus extremidades que le impide caminar.

El mismo veneno fue encontrado en el cuerpo de Franklin Aureliano Figueroa Pilay. Su viuda, Juana Zambrano Mendoza, recuerda que en la agonía, el tronco de su esposo se infló, que de a poco le faltaba el aire. Salió a la madrugada en busca de un médico, y a su retorno el cadáver de su compañero yacía en la cama.

La autopsia del 10 de octubre de 2007 reveló presencia de carbamatos. Figueroa se encargó por 10 años de mezclar los agrotóxicos para la empresa Aeroquir, que fumigó desde el cielo parte del eje bananero.

Según datos del Ministerio de Agricultura, desde Santo Domingo de los Colorados hasta la provincia de El Oro (frontera con el Perú), existen 216.762 hectáreas de banano distribuidas en 6.000 fincas, de donde se extraen 5,85 millones de toneladas de la fruta. Quinientas mil personas viven junto a las plantaciones y sin saberlo se envenenan la vida.

El especialista en Medicina Social, Jaime Breilh, hizo el primer estudio de pesticidas en este eje que sustenta su producción en los agroquímicos. Su criterio es desolador. Explica que mientras en el Primer Mundo se usa una media de 2,7 kilos por hectárea al año, en las bananeras usan entre 44 y 65 kilos de más de un centenar de ellos.

Es un modelo que “si llegara a entronizarse, veo un país expuesto masivamente al cáncer, con trastornos neurológicos severos, retardo en el crecimiento y desarrollo de niños, anomalías congénitas”, dice.

Abuso de mancozeb

El uso del mancozeb, vendido como el más benigno de los plaguicidas desde el año 2005, se triplicó en el país.

El capitán Jorge Acosta, piloto de aerofumigación, y que presenta en su organismo una alta concentración de carbamatos, residuo del mancozeb, sabe que “cada hectárea se fumigó un promedio de 22 veces al año, como mínimo; 2,52 millones de kilos se esparcieron en plantaciones, escuelas, niños, mujeres embarazadas, trabajadores, ríos y fuentes de agua”.

El Ministerio de Salud establece que la mayor tasa de intoxicación por plaguicidas está en Napo, Tungurahua y Sucumbíos. Breilh sostiene que esas cifras no dicen la realidad. “Las historias de los pacientes que acuden al subcentro de salud por intoxicación no dicen dónde trabajó, vivió, o qué peligros pasó. Son estadísticas que se generan por efectos y no por causas”.

Para las empresas nacionales que comercializan agroquímicos, esas acusaciones en contra del mancozeb son temerarias. “Se trata de un producto que no produce impactos en la salud humana ni en el ambiente. Además, tiene registro de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) y la recomendación de la Organización Mundial de la Salud”, argumenta Víctor Hugo Quimí, asesor técnico de la Asociación de la Industria de Cultivos y Salud Animal (Apcsa).

Ante una querella presentada, ese gremio empresarial pidió la intervención del Gobierno, que a través de un comité interministerial evaluó las denuncias. El pasado 13 de noviembre esa comisión presentó un informe final.

En este se concluye que “la demanda se fundamenta en una queja y estudios de peritaje que no son concluyentes en evidenciar efectos en la salud de la población expuesta a plaguicidas estudiados en los cultivos de banano, con énfasis en el fungicida mancozeb”.

Voces

“Nosotros sabemos que las empresas bananeras buscan a toda costa no tener conflictos, pero con las fumigaciones todos somos los afectados, buscamos hacer un diagnóstico, y así evitar los daños que nos causan.
Debemos ponernos los zapatos de los productores pero también de las personas que trabajan en todo el sector. Podemos evitar que las avionetas pasen cerca de los centros poblados y buscar alternativas de fumigación.
Queremos solicitar e identificar el año y fecha en que trajeron esos químicos, quién lo hizo, se debe resarcir los daños, indemnizar y arreglar el impacto psicológico de miles de familias que son afectadas”.
-- Carlos Ortega, alcalde de pueblo viejo


“A quien le corresponde técnicamente el control de fumigaciones es al Ministerio del Ambiente pero hay varios permisos otorgados por al menos tres instituciones que no nos permiten actuar. Por ahora estamos con manos cruzadas, pero como autoridades buscamos una solución junto al Servicio Ecuatoriano de Sanidad Agropecuaria (SESA) para hacer un solo control por parte de las autoridades.
Pensamos que desde enero podremos contar con algo real, una verdadera autoridad de control ambiental. Es un trabajo que se ha planificado desde marzo y esperamos que el control se realice”.
-- Carlos González, Ministerio del Ambiente

Fuente: Artículo publicado por Expreso de Guayaquil. Ecuador Inmediato, El periódico instantáneo del Ecuador. Edición N° 1633, 4 de enero de 2009. www.ecuadorinmediato.com