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Lucha global para eliminar 12 tóxicos peligrosos

(29/05/2004)

Santiago de Chile, 17 de mayo 2004.- Al entrar en vigencia el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), el pasado 17 de mayo, este tratado pasó a ser jurídicamente vinculante –obligatorio para las Partes-, dando inicio a un gran esfuerzo internacional para terminar con la contaminación global del planeta. El objetivo es eliminar del mundo las sustancias químicas más peligrosas, es decir, los PCBs, dioxinas y furanos, así como nueve plaguicidas extremadamente tóxicos que también provocan graves efectos en la salud y el ambiente.

El Convenio se firmó el 2001 bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Reconoce que los COPs tienen propiedades tóxicas, son resistentes a la degradación, se bioacumulan y son transportados a largas distancias, acumulándose en ecosistemas terrestres y acuáticos. Asimismo, admite que provocan daños a la salud, en particular a las mujeres y, a través de ellas, a las futuras generaciones.

Para la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina (RAP-AL), el Convenio de COPs es uno de los más importantes tratados internacionales ambientales relacionados con plaguicidas, no sólo porque su finalidad es proteger la salud humana y el ambiente frente a plaguicidas clorados extremadamente tóxicos, sino también porque incorpora en la parte operativa el Principio de Precaución.

Por lo tanto, si los países cumplen con lo establecido en la Convención de Estocolmo, desarrollando en forma adecuada y oportuna los Planes Nacionales de Implementación (NIP), estarán trabajando global y solidariamente para salvar vidas, evitando que los organismos de hombres y mujeres sigan acumulando una carga tóxica no eliminable e hipotecando la salud y el futuro de las nuevas generaciones, en especial de los habitantes de los países más pobres. También es un gran paso adelante para proteger el ambiente y las especies silvestres, muchas de ellas en extinción o gravemente amenazadas por los COPs, como es el caso de aves (halcones, cóndores, águilas, lechuzas) y mamíferos marinos (ballenas).

De todos los contaminantes descargados cada año al ambiente, como resultado de las actividades humanas, los COPS se encuentran entre los más peligrosos. Durante décadas, estos tóxicos han matado y enfermado a seres humanos y a la fauna del planeta. Contribuyen a desarrollar cánceres y afectan los sistemas nervioso, hormonal, reproductivo e inmunológico. Además, son causa de innumerables defectos de nacimiento y daño permanente de la capacidad intelectual.

La primera reunión de los países firmantes y partes de la Convención de Estocolmo (Conferencia de las Partes) se llevará a cabo en Punta del Este, Uruguay, la primera semana de mayo de 2005.

Chile: ratificación pendiente

Además de prohibir el uso de los COPs, el tratado se centra en la limpieza de acumulaciones no deseadas de plaguicidas –a menudo obsoletos- y productos químicos tóxicos que contienen COPs.

Afortunadamente, existen formas de producción limpia y alternativas para la mayoría de los COPs. Sin embargo, por políticas públicas erradas o escasa voluntad política de los gobiernos para enfrentar los problemas ambientales y sociales, por el alto costo, la falta de conciencia pública, y la ausencia de infraestructura y tecnologías adecuadas, no se habían adoptado hasta ahora medidas efectivas para atacar el problema en su raíz.

RAP-AL, como miembro de la Red de Eliminación de Contaminantes Orgánicos Persistentes (IPEN) y organización de la sociedad civil que lucha por la reducción y eliminación del uso de plaguicidas, ha estado involucrada desde sus inicios en el proceso de negociación y firma del Convenio de Estocolmo. Hemos realizado anualmente, desde el 2001, seminarios, talleres y reuniones en América Latina -Mesoamérica y el Caribe, Región Andina y Cono Sur-, los llamados “Diálogos ONG/ Gobiernos para el monitoreo del Convenio de Estocolmo”.

Al entrar en vigor este Convenio, reiteramos nuestro llamado a los gobiernos para que lo ratifiquen. Y demandamos que el proceso de elaboración, aplicación y monitoreo del plan nacional cuente con mecanismos que aseguren:

- Participación ciudadana y acceso público a la información. Se debe tomar especialmente en cuenta la consulta y cooperación de grupos de mujeres y especialistas en salud. Toda la población debe tener fácil acceso a los inventarios de COPs y a información sobre las fuentes que liberan COPs al ambiente, sitios contaminados, etc.
- Transparencia, tanto en sus fases de elaboración, ejecución y evaluación del plan como en los aspectos económicos.
- Prevención y remedios. Esto exige un intenso intercambio de información entre los países, que a la vez promueva las “Mejores Prácticas Ambientales” y las “Mejores Técnicas Disponibles”. Por ejemplo, medidas efectivas para combatir el tráfico ilegal de COPs; monitoreos de alimentos, de leche materna y carga corporal de contaminantes; mecanismos de revisión y adición de nuevos COPs al Convenio, y limpieza de sitios contaminados.
-Promoción de alternativas a los plaguicidas y a la incineración de residuos en hornos cementeros. Incluye tratamiento de desechos y existencias acumuladas de COPs obsoletos.

Por último, demandamos a los gobiernos establecer mecanismos de apoyo para la defensa legal y la compensación de daños sufridos por personas y comunidades afectadas por los COPs. Los costos en salud y el daño al ambiente debe asumirlos quien contamina.

Hasta ahora, solo 5 países latinoamericanos han ratificado el Convenio de Estocolmo: México (10/2/03), Panamá (5/3/03), Bolivia (3/6/03), Paraguay ( 01/4/03) y Uruguay (9/2/04). En Chile, la ratificación se encuentra en trámite en el Congreso Nacional. En Perú fue aprobada en el Parlamento, pero falta la publicación en el Diario Oficial.

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Fuente: Comunicado público de la Coordinación Regional de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina (RAP-AL).

Más informes en:
RAP-AL; rap-al@terra.cl ; rapam@prodigy.net.mx