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Resurgimiento de casos de fiebre amarilla en Brasil y Paraguay y utilización de plaguicidas

(07/03/2008)

Resurgimiento de casos de fiebre amarilla y utilización de plaguicidas

El resurgimiento de casos de fiebre amarilla en Brasil y Paraguay, y que quizás se extienda a la Argentina, tiene su correlato con decisiones y prácticas insertas en las políticas sanitarias, como por ejemplo las campañas de vacunación, pero indudablemente la misma se halla relacionada con la recreación de condiciones que hacen más favorable la supervivencia del mosquito transmisor, Aedes aegypti.
Es probable que el resurgimiento de los casos se relacione con un incremento en la poblaciones de mosquitos y esto sí tiene múltiples elementos causales.

En primer lugar una mayor cantidad de mosquitos se relaciona con la existencia de condiciones propicias para la reproducción; fuentes de agua en espacios abiertos, y temperaturas adecuadas. En este caso existen en la mayoría de los países del Cono sur una gran cantidad de espejos de agua desde los simples zanjas y charcos, indicadores de deficiencias en el suministro de agua potable y el saneamiento, hasta grandes represas hidroeléctricas.

Por otra parte a causa del cambio climático se evidencia en la región un incremento en las temperaturas estivales que favorecen la reproducción de los insectos.

En caso de Paraguay, las autoridades del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, en conferencia de prensa, refirieron como una de las causas de la aparición en zonas urbanas de esta enfermedad típicamente selvática, al gran incendio ocurrido en vastas zonas del norte del país en el mes de septiembre pasado, que movilizó el hábitat de los vectores y trasmisores primarios. Dicho incendio, fue presumiblemente originado en campos de ganaderos, que queman en esa época sus pastizales. Los daños al ambiente son de una magnitud incalculable, cuyas consecuencias, con el avance de la fiebre amarilla ya se están empezando a sentir.

¿Cuales son estas condiciones y como se relacionan con el uso de plaguicidas?
Se han recreado condiciones que han impactado en los enemigos naturales de estos mosquitos. A nadie escapa que en los países de la región se asiste a un incremento permanente del monocultivo de soja, expansión que va de la mano de la deforestación. Modelo sojero que se basa en la utilización de semillas trangénicas, la utilización de herbicidas, fundamentalmente el glifosato e insecticidas como el endosulfan. En este caso en la Argentina se utilizan más de 160 millones de litros de glifosato y cerca de 4 millones de litros de endosulfan al año. Indudablemente estas aplicaciones, más en las áreas cercanas a los cursos de agua, tiene un gran impacto en el ambiente, en especial sobre los organismos vivientes. Investigaciones científicas dan cuenta del impacto de la aplicación, aislada o conjunto, de los plaguicidas glifosato, endosulfan y clorpirifos sobre peces y anfibios, justamente los enemigos naturales de los mosquitos.

Por otra parte la lucha clásica y uniforme contra los vectores de enfermedades basada en la aplicación sistemática de plaguicidas ha contribuido a la generación de resistencias en los insectos. Los éxitos iniciales en las campañas llevaron a pensar que la aplicación de dosis frecuentes y crecientes de plaguicidas era suficiente.

Los insectos son capaces de resistir a los plaguicidas a partir de dos mecanismos, ambos de transmisión genética; por un lado la detoxificación, la capacidad de ruptura de la molécula de los plaguicidas junto a la existencia de estructuras morfológicas más duras - el exoesqueleto o cutícula - que impide la entrada de los mismos. En este caso cuando se aplica continuamente el mismo plaguicida una proporción de insectos muere, mientras que otros organismos de la misma especie son capaces de resistir y de transmitir esa condición a sus descendientes. Si tenemos en cuenta la cantidad de huevos que ponen los mosquitos y a la posibilidad de existencia de varias generaciones al año, esa proporción de insectos resistentes se amplia año tras año.
De esta manera en la actualidad el insecto responsable de la transmisión de la malaria es resistente a las dosis normales de insecticidas del tipo piretroide.

Entonces al darse condiciones climáticas propicias para el crecimiento y desarrollo de los insectos vectores, si merma la cantidad de enemigos naturales y además se recrean condiciones de resistencia a los plaguicidas más utilizados, se produce una sinergia que puede explicar el resurgimiento de la fiebre amarilla.

El análisis sería incompleto sino se analiza las condiciones sociales y ambientales de las poblaciones más expuestas. Por un lado, las deficiencias en el saneamiento y el aprovisionamiento de agua de las poblaciones, especialmente las rurales, determinan no solo dificultades para el abastecimiento de agua sino condiciones sanitarias inadecuadas para la eliminación de desechos.
También en este caso las condiciones de las viviendas, en la mayoría de los casos muy precarias, además sin mosquiteros o protección contra mosquitos, facilitan el acercamiento de los vectores a las personas.

¿Ahora bien cuales son las alternativas para manejar esta situación?

En primer lugar pensar que el incremento en las poblaciones de insectos y con ello del desarrollo de las enfermedades se halla influido por múltiples factores y que centrar la táctica de control en el control químico del vector resulta en un enfoque restrictivo e ineficaz.

Por el contrario, se requiere tomar el problema de manera integral y sistemática., incorporando elementos de orden social, geográfico, ambiental y cultural en las estrategias de manejo.

Resulta obvio que el mejoramiento en las condiciones de hábitat general, esto es vivienda, infraestructura sanitaria y saneamiento ambiental constituyen factores de importancia en las condiciones de vida y reproducción de los insectos y en la prevención de su acción, y por ende deben ser tenidos en cuenta. El drenaje de ríos y fuentes de acumulación de agua, el taponamiento de pozos en rutas y caminos, el mejoramiento en los sistemas de riego junto a el entubamiento de las tomas de agua y desagüe resulta indispensable.

Respecto a las condiciones sociales se hace necesario conocer y tener en cuenta las características de la población, sus hábitos y niveles de organización.
Se deben mejorar las condiciones de las viviendas en general y en cuanto a la provisión
de mosquiteros y cortinas.
No se debe olvidar la necesidad de encarar planes de educación pública a fin de mejorar el conocimiento que se tiene sobre las condiciones de vida del insecto y las estrategias de manejo.

Además, se deben encarar planes de investigación epidemiológica participativos, a fin de conocer los elementos constructores y destructores de salud, junto a la población más expuesta. Esto permitiría realizar una estratificación epidemiológica y clasificación en zonas de riesgos las comunidades afectadas. Como resultado de esta información se podrían encarar planes de vigilancia, prevención y control quizá con utilización de plaguicidas en los momentos de mayor riesgo y de oportunidad epidemiológica. También se podrían planificar y efectuar planes efectivos de vacunación
El manejo de las poblaciones de insectos debería incorporar al control biológico, en este caso investigando y utilizando hongos y bacterias.

La vida es lo más preciado que poseemos los seres humanos. La ocurrencia de muertes evitables indigna, genera temor e impotencia, no debe ser este el caso para continuar con prácticas que demostraron ser ineficaces en el pasado. .
La aplicación aislada de plaguicidas fosforados o carbamatos es posible que resuelva la situación de manera parcial, en términos sencillos, es una forma de enviar el problema para adelante.

Se requiere tomar medidas ahora, junto a la vacunación de las poblaciones más vulnerables, se necesita encarar planes sanitarios e investigaciones epidemiológicas coordinadas entre los países del Cono Sur.
En vez de enfoques puntuales y restrictivos se debe buscar la participación de la comunidad a fin de discutir, analizar y seleccionar las mejores alternativas, que seguramente no pasan por el uso indiscriminado de plaguicidas.

Hebe González. Red de Acción en Plaguicidas de América Latina. Región Cono Sur. Coordinadora Nacional de RAP-AL en Paraguay
Javier Souza Casadinho. Red de Acción en Plaguicidas de América Latina. Coordinador Regional y Cono Sur
Rivadavia 4097 Marcos Paz, Buenos Aires, Argentina
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