Noticias | Noticias Antiguas | Comunicados Antiguos

Share |
Noticias

Rechazo a los agrocombustibles

(13/04/2007)

La era de los agrocombustibles y la reproducción del capitalismo

Con este título, diversas organizaciones que integran el Foro de Resistencia a los Agronegocios, dieron a conocer una declaración donde sostienen que la “era de los biocombustibles” profundizará el actual modelo de acumulación del capital y acrecentará los impactos sociales y ambientales de los monocultivos industriales de exportación bajo el dominio de los agronegocios y las transnacionales. Ante la crisis energética, hacen un llamado a impulsar un debate global sobre “otros modos de producción de la vida con un proyecto radicalmente distinto”. A continuación, algunas reflexiones y planteamientos expuestos en la declaración:

• Entendemos que el “calentamiento global” es resultado de dos siglos de actividad industrial y de creencia en el progreso de la forma de civilización urbana-moderna, materializada en aquello que comemos, con qué nos vestimos, en qué casas vivimos, cómo nos transportamos, qué consumo de agua y energía acarrea nuestro ideal de confort y bienestar, cómo y qué tipo de mercancías producimos.

• Luego, en el centro de la discusión está el papel fundamental de los agrocombustibles para mantener esta misma forma de sociedad, substituyendo progresivamente el petróleo que se acaba, no sólo como combustible, sino como insumo base para toda la industria (plásticos, química, textil, etc.). Con la posibilidad de la agroenergía, las bases de reproducción del capitalismo se están redefiniendo para continuar manteniéndose.

• No sólo el capitalismo, sino toda vida depende de energía. Por ende, si pensamos la economía en términos de balance energético, producción social para atender las necesidades a escala humana –y no del capital y del consumo-, sería radicalmente distinto. Sobre todo, si en el cálculo de la energía necesaria fuese considerada la distribución equitativa entre habitantes del Norte y del Sur, de manera que el patrón de vida de unos no fuese mantenido a costa de la miseria de otros tantos. Las condiciones materiales del “bienestar” y del “desarrollo” de algunos pueblos no pueden ser alimentados con los recursos comunes de toda la humanidad. O sea: si pensamos en la urgencia ecológica y en los recursos finitos del planeta, el problema es que precisamos radicalmente reducir la riqueza y el patrón de consumo irracional.

• Los agrocombustibles se presentan como una nueva forma de integración de la producción agrícola a la industria, no sólo las cadenas dominadas por el agronegocio (Cargill, ADM, Bunge, Monsanto, Novartis, Syngenta, etc.), sino incorporando estas empresas a los agro-petro-negocios (Petrobrás en Brasil, Repsol-YPF en Argentina). Todo esto, mediado en América del Sur por una fuerte acción e intervención de los Estados en el modelo corporativo, y apoyado globalmente, entre otros, por la Shell, Total, Exxon Mobil e British Petroleum. Éste es el proyecto en curso, y traerá con él una nueva geopolítica y militarización para asegurar el control de estos territorios, y de los territorios de los pueblos indígenas, como ocurre hoy con el petróleo en nuestra región (Ecuador, Colombia).

• La escala territorial de este nuevo frente del agronegocio precisa ser muy tenida en consideración, toda vez que la propia FAO estima que “en los próximos 15-20 años debemos ver a los agrocombustibles produciendo el 25% del total de la demanda mundial de energía”. Sin embargo, esta previsión no es acompañada de ninguna estimación oficial de la FAO sobre la extensión o localización de las tierras que serán ocupadas con la producción de los nuevos cultivos.

• Frente al escenario actual, queremos abrir una discusión sobre esta nueva forma de integración del campo y de la agricultura a las necesidades de manutención del capitalismo internacional, que coloca en cuestión el futuro de la lucha por la tierra, el sentido social de la bandera de la reforma agraria, la Soberanía Alimentaria, la sumatoria del movimiento ambientalista y ecológico y la fuerza política que tienen, en pleno siglo XXI, los movimientos campesinos.

Estamos viviendo una encrucijada de la historia y todavía podemos elegir qué
camino vamos a recorrer.


Foro de Resistencia a los Agronegocios
Terra de Direitos (Brasil) / CEPPAS - Centro de Políticas Públicas para el Socialismo (Argentina) / Acción Ecológica (Ecuador) / BASE -Investigaciones Sociales (Paraguay) / Oil Watch - Sudamérica / Veterinarios Sin Fronteras / Acción por la Biodiversidad / GRAIN / Tierra Viva - Red Bolivia Libre de Transgénicos (Bolivia) / Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL) / WRM - Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales.

Adhesiones:
resistalosagronegocios@gmail.com

Texto completo de la declaración


La Era de los Agrocombustibles y la Reproducción del Capitalismo

1. Compartimos una lectura de los agronegocios como el proyecto político y territorial hegemónico en la región sudamericana (1) y creemos que la implementación del modelo de producción y exportación de agrocombustibles representa una grave amenaza sobre nuestra región, sobre los recursos naturales y la soberanía de nuestros pueblos.

2. En América Latina, y en especial en los países del Cono Sur, el modelo de los agronegocios domina los criterios de inserción de nuestra región al mercado global, de la integración y uso de nuestros territorios y, además, es hoy el principal vector de los conflictos socio-ambientales. Este proyecto de control territorial está concretizado y visibilizado en el mega plan de IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana)(2), con la construcción de una red de hidrovías, carreteras, ferrocarriles, puertos, hidroeléctricas, etc. Está destinado a promover y aumentar la agroexportación, y es financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, (BID), agencias internacionales, gobiernos, bancos y por la iniciativa privada. El recién lanzado “Programa de Aceleración del Crecimiento” del gobierno de Brasil también es un ejemplo de esto.

3. Entendemos que la promoción de los agrocombustibles profundizará los ya conocidos impactos sociales y ambientales de los monocultivos industriales del agronegocio. Como estamos comprobando desde hace una década, el modelo de agricultura industrial dentro del paradigma de la biotecnología depende de la expansión de los transgénicos, en el marco y en la lógica de asegurar un control estructural, bajo el régimen de la propiedad intelectual (TRIPS/OMC), colocando así en riesgo la biodiversidad, el acceso a la tierra, los territorios indígenas, las poblaciones y los medios de vida tradicionales.

4. La agroenergía se configura como un gigantesco desafío que viene a profundizar las contradicciones del capitalismo en el campo y, como tal, se reviste de varias formas conciliatorias y de mitigación de proyectos antagónicos y que están en disputa: la conquista de la Soberanía Alimentaria depende de construir un proyecto alternativo, incompatible con la agricultura industrial de exportación.

5. Exponemos a seguir las razones por las cuales la “era de los biocombustibles” reproducirá y legitimará esta lógica de ocupación del campo dominado por los agronegocios y por las transnacionales, bajo la perpetuación del proyecto colonial: la sumisión de ecosistemas y de pueblos al servicio de la producción y manutención de la forma de vida de otras sociedades.

Contexto

6. El calentamiento global, los impactos del cambio climático y el agotamiento paulatino de las reservas de petróleo instaurarán la necesidad y la urgencia de promover energías “limpias” para alimentar el crecimiento y el desarrollo económico.

7. El escenario de crisis energética y transición hacia fuentes de energía “sustentables y renovables” (como, por ejemplo, también son la energía eólica y la solar) viene sirviendo para promover, ante todo, la Agroenergía, con una estrategia mediática agresiva que define el momento histórico como de ‘cambio de paradigma’: de la civilización del petróleo hacia la era de la Agroenergía (“energía que se planta”) y de los Agrocombustibles.

8. Lo cierto es que no sabemos aún cuales son las posibilidades reales y las limitaciones de la transición de la matriz energética e industrial del petróleo hacia las energías renovables, entre ellas la Agroenergía, donde los agrocombustibles serán complementarios del petróleo, y no sustitutos, en este proceso de transición progresiva y experimentación de alternativas.

9. Este discurso de ofensiva de promoción de los agrocombustibles como solución inmediata para reducir el consumo de petróleo y las emisiones de CO2 en el sector del transporte es contraproducente, ya que no viene asociado a la incorporación prioritaria de otras formas de energías limpias y medidas efectivas para reducir el consumo, mejorar la eficiencia energética y masificar el transporte público, sobre todo en los países del norte. Además de eso, el balance energético de los agrocombustibles sería negativo, emitiendo más CO2 de lo que se propone economizar. Estas son en general los puntos ya consensuados de las críticas al modelo.

Nueva ideología: la Agroenergía y los Agrocombustibles.

10. Una ofensiva de propaganda viene colocando la preocupación con el calentamiento global en el centro de la atención de los medios y en el debate público, como si esto fuese un problema nuevo. Un ejemplo fue el Foro Económico de Davos (contra el cual se creó el espacio del Foro Social Mundial) que este año enfatizó la importancia del Protocolo de Kyoto, el mercado del cambio climático, sus nuevas oportunidades de negocios y la importancia económica de las energías “limpias”, créditos de carbono y la promoción de los mecanismos de desarrollo limpio como ‘oportunidades de desarrollo’ (MDL, previstos en el Art. 12 de éste protocolo, a través de los cuales, por ejemplo, la mayoría de las plantaciones industriales son introducidas en los países del tercer mundo). Esta línea de percepción de una nueva era global y su expresión política vinculada con las cuestiones globales están sintetizadas en el discurso del ex vicepresidente de los EE.UU., Al Gore, registrado en el popular documental “Una verdad inconveniente”.

11. En este discurso, la defensa del “clima” y del “medioambiente” (y de las condiciones de vida -cualquier vida- en el planeta) aparece como algo en sí (“parar los desmontes”, “salvar los ríos”), desconectada de las necesidades materiales y cotidianas impuestas por la civilización urbana industrial y del modelo de producción hegemónico.

12. Este tipo de vulgarización del discurso ambientalista, i. e., disociado de un proyecto de transformación radical de la sociedad, acaba despolitizando la preocupación ecológica, enfatizando la vertiente del neoliberalismo verde, con soluciones de mercado para el “desarrollo sustentable” del capitalismo a través de las certificaciones, criterios de sustentabilidad, sellos sociales, servicios ambientales, turismo ecológico, mesas redondas de responsabilidad social corporativa/ empresarial, etc., y todo aquello que busca mitigar los conflictos sin atacar la raíz de los problemas.

13. Lo que permanece en juego en esta discusión es la ideología del desarrollo como crecimiento económico bajo la lógica capitalista: es urgente problematizar el desarrollismo desenfrenado.

El problema

14. Entendemos que el “calentamiento global” es resultado de dos siglos de actividad industrial y de creencia en el progreso de la forma de civilización urbana-moderna, concretamente materializada en aquello que comemos, con qué nos vestimos, en qué casas vivimos, cómo nos transportamos, qué consumo de agua y energía acarrea nuestro ideal de confort y bienestar, cómo y qué tipo de mercancías producimos.

15. Luego, en el centro de la discusión está el papel fundamental de los agrocombustibles para mantener ésta misma forma de sociedad, substituyendo progresivamente el petróleo que se acaba, no sólo como combustible, sino como insumo base para toda la industria (ej.: plásticos, química, textil, etc.). Con la posibilidad de la agroenergía, las bases de reproducción del capitalismo están siendo redefinidas para su mantenimiento. Toda posibilidad real de continuidad del capitalismo depende –fundamentalmente- de energía para el proceso industrial de producción y de circulación de las mercancías.

16. Aclarando: no sólo el capitalismo, sino toda vida depende de energía. Por ende, si pensamos la economía en términos de balance energético, la producción social para atender las necesidades a escala humana -y no del capital y del consumo- sería radicalmente distinta. Sobre todo, si en el cálculo de la energía necesaria fuese considerada la distribución equitativa entre habitantes del norte y del sur, armonizada de forma que el patrón de vida de unos no fuese mantenido a costas de la miseria de otros tantos. Las condiciones materiales del “bienestar” y del “desarrollo” de algunos pueblos no pueden ser alimentados con los recursos comunes de toda la humanidad. O sea: si pensamos en la urgencia ecológica y en los recursos finitos del planeta, el problema es que precisamos radicalmente reducir la riqueza y su patrón de consumo irracional.

17. La centralidad de la crisis energética para el proceso de acumulación de capital -con el agotamiento progresivo de las reservas de petróleo- tiene la capacidad de impulsar un debate global sobre otros modos de producción de la vida con un proyecto radicalmente distinto. O, con el modelo propuesto en torno a los agrocombustibles, profundizar el progreso de la sociedad de consumo en su camino de destrucción, con el control total de la tierra cultivable, del agua y de los insumos (semillas).

18. Además de eso, los agrocombustibles se presentan como una nueva forma de integración de la producción agrícola a la industria, no sólo las cadenas dominadas por el agronegocio (Cargill, ADM, Bunge, Monsanto, Novartis, Syngenta, etc.) sino incorporando estas empresas a los agro-petro-negocios (ex: Petrobrás no Brasil, Repsol-YPF Argentina), mediados en América del Sur por una fuerte acción e intervención de los Estados en el modelo corporativo, apoyado globalmente, entre otros, por la Shell, Total, Exxon Mobil e British Petroleum. Éste es el proyecto en curso y traerá con él una nueva geopolítica y militarización para asegurar el control de estos territorios, y de los territorios de los pueblos indígenas, como ocurre hoy con el petróleo en nuestra región. (Ej. Ecuador, Colombia).

19. Es justamente la escala territorial de éste nuevo frente del agronegocio que ser muy tenida en consideración, una vez que la propia FAO estima que “en los próximos 15- 20 años debemos ver a los agrocombustibles produciendo el 25% del total de la demanda mundial de energía (3)”. Sin embargo, esta previsión no es acompañada de ninguna estimativa oficial de la FAO sobre la extensión o localización de las tierras que serán ocupadas con la producción de estos nuevos cultivos.

20. En el caso de Brasil, el país tiene el mayor programa oficial en agroenergía: marco legal, plano estratégico de financiamiento y promoción, toda una arquitectura institucional pública de
promoción e integración de los productores al modelo de los agrocombustibles como forma de ‘resolver la generación de empleo y renta, mantener a los hombres en el campo y “desarrollar” el medio rural’. Con ello Brasil pretende liderar el mercado mundial de agrocombustibles, además de ser el principal promotor de este modelo en otros países del MERCOSUR (4), para lo cual cuenta con una estimativa oficial de 100 millones de hectáreas de área disponible para el avance de los cultivos energéticos (5) (sobre todo caña de azúcar, soja y otras oleaginosas, palma africana y “bosques energéticos”). En éste número estarían descontadas las áreas protegidas, parques nacionales y las tierras ya ocupadas con cultivos agrícolas (6).
Otra estimativa es más escalofriante:
‘considerando el área de expansión sobre los Cerrados, la integración ganadería-agricultura, las zonas pastoriles degradadas, áreas de reforestación y las áreas actualmente marginadas, suman cerca de 200 millones de hectáreas las nuevas áreas para agricultura de energía, sin competir con la agricultura de alimentos y con impactos ambientales limitados o socialmente aceptados (7)’. (Plan Nacional de Agroenergía 2006-2011, p. 50, énfasis nuestro).

21. Frente a éste escenario, queremos abrir una discusión sobre la nueva forma de integración del campo y de la agricultura a las necesidades de manutención del capitalismo internacional, que coloca en cuestión el futuro de la lucha por la tierra, el sentido social de la bandera de la reforma agraria, la Soberanía Alimentaria, la sumatoria del movimiento ambientalista y ecológico y la fuerza política que tienen, en pleno siglo XXI, los movimientos campesinos. Estamos viviendo una encrucijada de la historia y todavía podemos elegir qué camino vamos a recorrer.

Foro de Resistencia a los Agronegocios.
www.resistalosagronegocios.info



Referencias

(1) http://www.resistalosagronegocios.info
(2) Síntesis Política y documentos disponibles.http://www.iirsa.org
(3) Alexander Müller, Assistant Director-General for the Sustainable Development Department of FAO http://www.fao.org/newsroom/en/news/2006/1000282/index.html (acceso el 28/12/2006)
(4) MERCOSUL/LXVI GMC/P. DEC. Nº 32/06 (13/12/2006) Memorando de Entendimento para estabelecer um Grupo de Trabalho Especial sobre Biocombustíveis
(5) Plano Nacional de Agroenergia 2006-2011, 2da edición revisada, Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento, Secretaria de Produção e Agroenergia. Pág. 50.
www.biodiesel.gov.br/docs/PLANONACIONALDOAGROENERGIA1.pdf
(6) “Biocombustíveis”, Cadernos NAE (Núcleo de Assuntos Estratégicos da Presidência da República). Processos estratégicos de longo prazo N. 2, Janeiro 2005. Pág. 13, 41, 70 e 187.
www.nae.gov.br/index_arquivos/02biocombustiveis/02biocombustiveis.pdf
(7) Plano Nacional de Agroenergia 2006-2011, 2da edición revisada, Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento, Secretaria de Produção e Agroenergia. Pág. 50.
www.biodiesel.gov.br/docs/PLANONACIONALDOAGROENERGIA1.pdf