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Argentina: Primer Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados

(31/08/2010)

En la ciudad de Córdoba, Argentina, se realizó durante los días 27 y 28 de agosto de 2010 el Primer Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados, organizado por el módulo de determinantes sociales de la Cátedra de Pediatría de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

El evento, que contó con el auspicio de RAP-AL, convocó a doscientas personas miembros de equipos de salud, bioquímicos, ingenieros, educadores y estudiantes de diversas provincias de Argentina.

El doctor Medardo Ávila, miembro del equipo organizador de la Universidad de Córdoba, afirmó en el acto inaugural “es importante el rol de la universidad en la formación de quienes investigan, no se puede subordinar el problema de la salud , del dolor de la enfermedad a un tema económico… no es sólo un problema del glifosato, es un arsenal de productos que invariablemente afectan a la salud humana”. Y agregó: “Un ejemplo claro es lo que pasa en el Barrio Ituzaingó, donde se encontró endosulfán en las macetas y en los tanques de agua. Este producto posee un impacto a nivel del sistema endócrino”.

Por su parte, Sofía Gatica, integrante del grupo de Madres del Barrio Ituzaingó, declaró: “Desde el año 2001 sabíamos de los efectos de los agroquímicos sobre la salud, y ahora recién nos confirman que sí, que los niños poseen hasta siete plaguicidas en la sangre. ¿Cómo se comprende que nos digan que es difícil comprobar que la leucemia que tienen los niños es por los plaguicidas…? Es triste de remontar que nos digan que no pasa nada y ver morir a los compañeros. Por estas cosas hay que luchar siempre, por ejemplo con medios de difusión comprometidos”.

El doctor Rodolfo Páramo, de Santa Fe, sostuvo en el encuentro que “es una obligación ética y moral denunciar cuando existe contaminación y ésta afecta a la salud; he visto muchos casos de problemas en la piel y en el aparato reproductor en mi tarea como neonatólogo en el pueblo de Malabrigo en Santa Fe. La cercanía de los silos de cereales provoca una contaminación permanente. Además, el mal llamado barbecho químico, las fumigaciones, producen pérdidas de embarazos en las mujeres de mi pueblo. Hemos comprobado como el glifosato que se aplica sobre el suelo es arrastrado a las acequias”. En su intervención, el doctor Páramo fue contundente cuando peguntó: “¿Nos vamos a llevar la plata de la soja cuando nos muramos? En un lugar me dijeron ‘de algo hay que morir…’, pero tenemos el derecho a vivir”.

Cuando llegó su turno, el doctor Raúl Lucero, jefe del laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, advirtió que “quienes sostienen que nosotros decimos mentiras o que faltamos a la verdad, deberán demostrarlo”. Afirmó que “se usan cocteles de plaguicidas, en diferentes dosis y modos de aplicación, en un modelo donde prima la rentabilidad económica”. En seguida señaló: “Hay que prestar atención a las especies animales centinelas, ya que son las primeras en ser afectadas por los plaguicidas. Por ejemplo, hay plaguicidas que producen alteración a nivel de los cromosomas y afectan al yacaré overo en el río de la Mesopotamia”.

El doctor Lucero agregó que “las leyes son buenas, pero hay que pedir que se cumplan”. Explicó a continuación que si los plaguicidas entran en contacto con mujeres embarazadas entre los 15 y 60 días desde la concepción, pueden generan malformaciones en el feto. Si eso ocurre entre las 2 y 6 semanas desde la concepción, pueden afectar al sistema nervioso central. Esto se constató en un seguimiento de las malformaciones congénitas en niños en relación con el lugar de vivienda y con las condiciones de trabajo de los padres. “Observamos una relación entre la ubicación de la vivienda y el desempeño de tareas en contacto con plaguicidas y la aparición de anomalías en los niños recién nacidos. Por ejemplo, encontramos una niña que nació con hipertrofia de clítoris y vestigio de pene, cuyos padres son trabajadores del campo que laboran en las cercanías de las zonas fumigadas. Ellos me comentaron que el avión fumigador doblaba a sólo 10 metros de donde ellos trabajaban. Es un grave error subestimar los alertas de la población lugareña. Debemos usar esos alertas para la acción”, concluyó el médico Raúl Lucero.

En su intervención, la doctora Analía Ontaño, delegada del Ministerio de Salud de la Nación en el Chaco e integrante de la Red de Salud Popular del Chaco, destacó que las fumigaciones son frecuentes en la zona de La Leonesa, en el Chaco. Su denuncia fue impactante. “Las familias, sobre todo los chicos, ignoran qué productos se están aplicando, los productos los alcanzan … y luego les dicen que tienen cáncer”, dijo. “El número de personas con cáncer en La Leonesa pasó de 11, 5 en el año 2001 a 15, 7 casos cada 1.000 personas en el año 2007. De la misma manera, los niños con malformaciones pasaron de 46 niños por cada 10.000 infantes nacidos vivos en el año 97 a 85 niños que nacen con malformaciones por cada 10.000 niños nacidos vivos en el año 2008”.

Posteriormente, el ingeniero agrónomo Javier Souza Casadinho, de la Universidad de Buenos Aires y coordinador regional de RAP-AL, demostró que el problema de las aplicaciones de plaguicidas se da en todas las producciones agrarias, sea soja, tabaco o producción forestal, ya que es inherente a un modelo insustentable desde su misma base. “Los monocultivos demandan una gran cantidad de plaguicidas, la ausencia de rotaciones y falta de diversidad biológica determinan menos insectos benéficos con lo cual los perjudiciales poseen mayor tasa de supervivencia y si además les ponemos alimentos a disposición se reproducen más”. Agregó Souza que “los plaguicidas recrean resistencia alimentando el circuito de las aplicaciones… Y no es verdad que no existen alternativas, las hay. La agroecología posee principios fundamentales como la nutrición adecuada de los suelos, la biodiversidad y el manejo ecológico de plagas. Productores organizados están llevando adelante predios agroecológicos con sistemas productivos sustentables, equitativos, estables y resilientes”. Esto, sobre la base que “se debe pensar en una rentabilidad sustentable a mediano plazo y no en una rentabilidad cortoplacista, esquilmante y contaminante”.

El doctor Hugo Gómez Demaio, jefe de Cirugía Infantil del Hospital Pediátrico de Posadas, comentó el problema de las aplicaciones de plaguicidas en el cultivo de tabaco. “Los niños nacen con hidrocefalia, alteraciones en el sistema endocrino y con tumores melomelingocelo que afectan su capacidad para pararse, orinar por sus propios medios y hasta para respirar. Los padres, cuando les llevamos los niños después de nacer y los ven con estos problemas, siempre nos preguntan ¿Por qué? ¿Por qué a nosotros …? Es el sistema productivo, es el tabaco, son los plaguicidas”.

En la última conferencia, el doctor Andrés Carrasco, director del laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, se refirió a los trabajos de investigación realizados en embriones de anfibios, los cuales fueron tratados con glifosato. “Primero hay que tener en cuenta que existe un programa básico de desarrollo a nivel embrionario común en todos los vertebrados, de tal manera que si investigamos un tipo de vertebrado, en este caso los anfibios, puede sucederle lo mismo a otros vertebrados superiores”, dijo el investigador. Añadió que “el tema del impacto del glifosato en la salud es un problema ideológico desde la misma ciencia”.
Luego expuso resumidamente sus experiencias científicas: “Se realizaron ensayos en anfibios sumergiendo embriones en una solución de glifosato de 1 en 5.000 y también se inyectaron embriones con una solución de glifosato de 200 picogramos en etapas de dos células… La idea es estudiar como el glifosato altera la expresión de ciertos genes y la correlación de estos genes con síndromes o alteraciones en el desarrollo del embrión. Observamos que el glifosato afecta la expresión de varios grupos de genes, que a su vez determinan alteraciones embrionarias como la microcefalia -cabeza más pequeña-, microftalmia -ojos más pequeños-, alteraciones en los arcos bronquiales, alteraciones en el mesodermo cardiaco, alteraciones del eje antero posterior, y ciclopía -presencia de un solo ojo central-”.

El doctor Carrasco explicó que “lo que sucede en términos embrionarios es que el glifosato incrementa la cantidad de ácido retinoico, el cual regula la expresión de ciertos genes que a su vez intervienen en el desarrollo embrionario. Como hay más ácido, los genes no tienen su expresión normal lo que determina la aparición de anomalías: ojos más pequeños, cabezas más pequeñas, es decir, malformaciones en los animales de experimentación. Estas alteraciones ocurren entre las dos a tres semanas del embarazo, durante el desarrollo del embrión, mientras que la placenta se desarrolla a las doce semanas, es decir, cuando el desarrollo del embrión ya pasó”.

Si bien este evento tuvo un alto nivel académico, generó mucha discusión acerca de qué hacer tanto a nivel político como también en los sistemas productivos. Se analizaron propuestas educativas y cómo llevar esta información a estudiantes y productores rurales con la finalidad de cambiar este modelo de muerte.

Antes de finalizar el encuentro, se analizó y discutió la declaración que presentamos a continuación…

Javier Souza Casadinho
Coordinador regional RAP-AL



DECLARACION DEL PRIMER ENCUENTRO DE MEDICOS DE PUEBLOS FUMIGADOS

A la Presidenta de la República Argentina, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, a los habitantes de los Pueblos Fumigados de la Argentina, a todo el pueblo argentino:

Los miembros de los equipos de salud de los Pueblos Fumigados de la Argentina, junto con los científicos, investigadores y académicos convocados por la Facultad de Ciencias Médicas en esta Universidad Nacional de Córdoba, al igual que los estudiantes de la Reforma Universitaria de 1918, nos sentimos en la obligación, nosotros también, de llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Por lo tanto, decimos:

Que, como los propios habitantes de los Pueblos Fumigados vienen denunciando desde hace varios años, es muy importante la agresión a la salud humana en las poblaciones de las localidades sometidas a fumigaciones constantes en la Argentina, y que la situación se agrava día a día.

Que enfermedades severas como cánceres, abortos espontáneos, trastornos de la fertilidad y nacimiento de hijos con malformaciones congénitas se detectan ahora, con mucha mayor frecuencia. Que trastornos respiratorios, endocrinos, neurológicos, hematológicos y psíquicos son también mucho más frecuentes en las poblaciones sistemáticamente fumigadas a consecuencia del actual modelo de producción agroindustrial.

Que esta situación se comenzó a observar con la instrumentación de la práctica agro-productiva que incluye la utilización masiva de plaguicidas químicos.

Que la utilización de plaguicidas no deja de aumentar año a año, y que el aumento de su consumo creció en 14 años casi un 1.000 por ciento.

Que los habitantes de los pueblos fumigados (12 millones de personas) reciben en forma directa las aspersiones con estos venenos, porque se realizan sobre sus viviendas por vía aérea o en forma terrestre hasta el límite mismo de sus casas y localidades.

Que el fenómeno que observamos se repite inexorablemente en todas las provincias donde se lleva adelante esta práctica productiva.

Que los datos de investigaciones, publicados en revistas científicas internacionales arbitradas, en modelos experimentales con diversos plaguicidas, incluyendo glifosato, establecen una fuerte plausibilidad que explicaría la causalidad biológica de las manifestaciones clínicas que observamos en nuestros pacientes.

Que la revisión sistemática de los estudios clínicos y epidemiológicos de observación, bien construidos, genera evidencia que es suficientemente fuerte y consistente para reconocer que la exposición a plaguicidas aumenta el riesgo de afectar la salud humana a través de una amplia gama de situaciones de exposición a poblaciones vulnerables.

Que es urgente avanzar en las restricciones públicas al uso de los plaguicidas, y que dentro de pocos meses, en la presiembra de soja, se comenzará nuevamente a envenenar masivamente las poblaciones de los Pueblos Fumigados de la Argentina.

Que es necesario que se aplique el PRINCIPIO PRECAUTORIO establecido en la Ley General del Ambiente Nº 25.675, Art4º.-, que dice: Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente.

Por lo que:

Requerimos de la Presidenta de la Nación, del Ministro de Salud y del Ministro del Interior que se proteja la salud y la vida de la población de los Pueblos Fumigados y se PROHIBA inmediatamente las fumigaciones aéreas en todo el territorio nacional, como ya se estableció en la Unión Europea, y se restrinjan las fumigaciones terrestres alejándolas del limite de las plantas urbanos de los pueblos.


Instamos al Congreso de la Nación a que trate y apruebe leyes que prohíban las fumigaciones aéreas en todo el país, se alejen las terrestres de las poblaciones y se consideren a las fumigaciones ilegales delitos que atentan contra la salud y el ambiente.

Convocamos a todas las Facultades de Medicina del país y a todas las Universidades Públicas a acompañarnos en la defensa del derecho a la vida, a la salud y al ambiente sano; a exigir que se tomen las medidas urgentes que reclamamos, y les solicitamos que estimulen programas de investigación y extensión sobre este problema y desarrollen contenidos de salud ambiental en las distintas instancias educativas.

Creemos que, además de parar de fumigar, es preciso prohibir también la utilización de cualquier modo de plaguicidas de las clases toxicológicas I y II, poner en cuestionamiento el actual modelo de producción agroindustrial y transgénico, y buscar sistemas que permitan la integración social y cultural y la defensa y reproducción de las condiciones ecológicas de nuestro medio ambiente.

Por último, convocamos a todos los miembros de los equipos de salud en general, a los estudiantes, a los vecinos de los pueblos y a todos los que entiendan que en esta democracia necesitamos que se prioricen valores como la salud y el ambiente sobre los intereses económicos y comerciales de grandes empresas y grupos como Monsanto o los pools de siembra, a generar una corriente de opinión en defensa de las salud de los pueblos fumigados y a participar del Foro Argentino de Salud y Ambiente que queda constituido.

Córdoba, 27 de Agosto de 2010.



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