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Declaración de RAP-AL ante la reunión del Convenio sobre Cambio Climático, Cancún - México 2010

(08/12/2010)

Monocultivos, Utilización de Plaguicidas y Cambio Climático. Propuesta agroecológica para adaptarse y mitigar el cambio climático

Los actuales modelos de desarrollo, inversión y de acumulación de capital llevados a cabo por los países, en especial los del primer mundo, las pautas productivas y de acaparación del mercado fijadas por las empresas junto a las pautas de consumo, transporte y alimentación encaradas por los ciudadanos de los países más ricos determinan una mayor dependencia hacia el petróleo y sus derivados sintéticos. El problema se da tanto en las grandes metrópolis como en las comunidades rurales, en particular aquellas donde se practica una agricultura basada en monocultivos, un modo de hacer agricultura extractivista, concentradora de recursos y contaminante

El cambio climático es impulsado por el modelo ya que la creciente deforestación junto al uso de energía proveniente del petróleo determina una emisión creciente de gases efecto invernadero. Además de producir contaminación e intoxicaciones esta agricultura libera cada vez más gases de efecto invernadero al ambiente, más dióxido de carbono producto de la quema de pastizales y bosques, más oxido nitroso producto de la aplicación de fertilizantes y más metano proveniente del ganado, especialmente de aquellos criados en establos y corrales.

El modelo productivo vigente, que en sus orígenes se remonta a la revolución verde y se basa en la siembra de monocultivos, los cuales requieren la aplicación continua de fertilizantes y plaguicidas, no sólo es una de las causas del cambio climático, sino que además enferma a las comunidades y atenta contra la soberanía alimentaria.

Los procesos de concentración del capital, extranjerización e integración de empresas han determinado que la producción de semillas y la provisión de insumos hayan quedado en manos de unas pocas empresas transnacionales que imponen precios y pautas de producción hacia los productores, en especial a los de tipo familiar. Son las mismas empresas transnacionales que han impuesto un paquete tecnológico que afecta procesos y variables climatológicos.

El cambio climático ya está entre nosotros, producto de ello se registran cada vez más huracanes, procesos de sequías seguidos de inundaciones y temperaturas extremas, entre otras anormalidades. Estos cambios impactan sobre los agroecosistemas, incluidos los seres humanos. Una de las consecuencias es la caída de la producción y de la productividad, fundamentalmente de los sistemas productivos más vulnerables, aquellos menos adaptados a las condiciones imperantes.

En este caso se observa como se ven afectados los productores campesinos, ya sea por inundaciones que arrasan sus campos y cultivos, como por sequias que impiden obtener rendimientos que aseguren cuanto menos el autoconsumo,

La agroecologia es una alternativa no sólo para mitigar el cambio climático, sino para producir alimentos sanos para toda la humanidad. Además, promueve la diversidad biológica y cultural y una adecuada nutrición de los suelos. En esta propuesta los seres humanos somos capaces de observar los ciclos, flujos y procesos que se dan en la naturaleza para adaptar nuestras pautas productivas y de consumo.

La agroecologia promueve la organización entre los productores y la articulación con los consumidores, evitando la manipulación e intervención de las multinacionales alimentarías. En este caso los mercados locales junto a los sistemas participativos de garantías promueve el consumo local determinando menores gastos en transporte y eliminación de gases.

La agroecología es un modo de vida respetuoso de la naturaleza y de nosotros mismos. Esta propuesta debe valorar adecuadamente los conocimientos indígenas y campesinos registrados, experimentados y atesorados por decenas de generaciones.

Ante esta situación, desde RAP-AL solicitamos:

1- La prohibición de la producción y comercialización de los plaguicidas, especialmente de aquellos catalogados como altamente y extremadamente peligrosos.

2- La necesidad de reconocer y valorizar los conocimientos indígenas y campesinos como una forma de recrear agroecosistemas sustentables.

3- La implementación de políticas especificas para el desarrollo de la agroecologia, principalmente por parte de aquellos productores que deben iniciar un proceso de transición desde la producción agrícola basada en la utilización de insumos químicos derivados del petróleo.

4- El compromiso de fondos para la investigación agroecológica y también para la adopción de estrategias y tecnologías que no sólo demanden una menor cantidad de energía, sino que puedan adaptarse a los cambios climáticos. Está comprobado que la agroecología no solamente requiere menos cantidad de energía fósil, sino que puede adaptarse a las modificaciones en las temperaturas y regímenes de lluvia.

Diciembre 2010

Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL)