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Malasia se prepara a derogar prohibición del paraquat

(08/06/2005)

Santiago de Chile, junio 2005. El gobierno de Malasia está cediendo ante una concertada campaña de influencias por parte de la transnacional suiza de agroquímicos Syngenta y anunció estar dispuesto a reconsiderar su decisión del 2002 por la cual prohibió el extremadamente tóxico herbicida paraquat.

La eliminación gradual proyectada por Malasia, encaminada hacia una prohibición total este año, fue exitosamente implementada mediante una serie de continuas consultas con el apoyo de trabajadores, agricultores y el Ministerio de Salud. A mediados del 2004, el ministro de agricultura reafirmó la naturaleza irreversible del proceso de eliminación. Sin embargo, Syngenta –transnacional que fabrica y vende paraquat bajo el nombre comercial Gramoxone- nunca se ha resignado a la pérdida de un mercado lucrativo.

La nueva disposición del gobierno malayo para renunciar a la salud de su población rural es el producto final de una campaña mundial de cabildeos que comenzó en Europa. En octubre del 2003, la Unión Europea capituló ante Syngenta abriendo camino para una mayor utilización global del paraquat cuando el Comité Directriz sobre la Cadena Alimentaria y la Salud Animal aprobó agregarlo a la lista positiva de la Directiva de Autorización del Mercado de Plaguicidas.

Poco después de la decisión de la UE, Syngenta realizó una conferencia de prensa en Malasia exhortando al gobierno a levantar la prohibición. Para presionar a las autoridades reguladoras malayas, la compañía publicó avisos de página entera en la prensa malaya promoviendo la supuesta seguridad del producto y citando como evidencia la aprobación de la UE.

El paraquat es responsable de un importante número de las decenas de miles de muertes relacionadas con plaguicidas que la OMS registra anualmente. Este herbicida es altamente tóxico para humanos y animales. Una vez absorbido a través de la piel, los pulmones o por vía oral, sus efectos son irreversibles. El paraquat provoca daños en los pulmones, corazón, riñones, sistema nervioso central, músculos y bazo, causando fallas multisistémicas. Algunos problemas de salud agudos y crónicos que genera son dermatitis severa, quemaduras de segundo grado, hemorragias nasales, taquicardias, fallas en los riñones, dolencias respiratorias, efectos reproductivos y cáncer de piel. También se lo asocia con el mal de Parkinson. Hasta ahora ha sido prohibido en 13 países (incluyendo Malasia). PAN (Pesticide Action Network), organización con presencia en todos los continentes mantiene una campaña permanente por la prohibición global de paraquat mediante recolecciones de firmas, programas de concientización y de capacitación para los agricultores, y otras acciones.

Pronunciamiento de RAP-AL

En carta dirigida al director general del Departamento de Agricultura de Malasia, Hajjah Khamsiah Muhammad, y al Primer Ministro de ese país, Seri Abdullah Ahmad Badawi, María Elena Rozas, coordinadora regional de RAP-AL, urgió al gobierno de Malasia a no volver atrás en la decisión adoptada el 2002 de prohibir el paraquat, el herbicida más altamente tóxico de aquellos que comenzaron a comercializarse a finales de los años 60. “Esa valiente decisión de monumentales proporciones -destaca la misiva- convirtió a Malasia en el primer país asiático que eliminó la producción de este peligroso herbicida. También reflejó el liderazgo ejemplar de su gobierno y la correcta priorización de cuidar la salud y el bienestar de miles de trabajadores –en su mayoría mujeres- y productores agrícolas. ¡Fue un digno precedente para otros gobiernos del mundo!”.

La representante de RAP-AL proporcionó a las autoridades de Malasia una serie de referencias sobre la abundante información y documentos existentes que evidencian los riesgos de la producción y uso del paraquat. A continuación, afirmó que “el paraquat es un veneno conocido que no tiene antídoto y ha causado severos envenenamientos en trabajadores que lo han manipulado”. Por tanto, agregó: “El hecho que el gobierno malayo intente reconsiderar su decisión de prohibir uno de los más peligrosos venenos que existen en el mundo tiene serias implicancias en términos de proteger la salud de los trabajadores y agricultores, como también su derecho a trabajar en un ambiente sano. Además, si el gobierno vuelve atrás, aunque sea reemplazando la decisión anterior por una severa restricción, comprometería seriamente la reputación de Malasia ante los ojos del mundo”.

En la carta se enfatiza que un desistimiento del gobierno sería especialmente negativo por el hecho que la notificación de Malasia ha sido sometida a consideración del secretariado de la Convención de Rotterdam sobre Consentimiento Fundamentado Previo (PIC), debido a que fue anunciada y se difundió en una circular de junio de 2005 de las Autoridades Nacionales Designadas del mundo sobre el acuerdo PIC. Por último, advierte María Elena Rozas, “también implicaría que posiblemente en Malasia los intereses de la industria están por sobre las consideraciones de la salud de la gente”.


Fuentes: Ron Oswald, secretario general UITA; RAP-AL.