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Nicaragua: Dramática marcha sin retorno (28/04/05)

(29/04/2005)

En Managua se vive un drama que debería remecer al mundo. Cinco mil personas afectadas por el agrotóxico Nemagón están acampando hace casi dos meses en el Parque Juan Joaquín Chamorro, frente al edificio de la Asamblea Nacional de Nicaragua, a la espera de una solución real a su situación de abandono por parte del gobierno y el parlamento. La mayoría son campesinos de escasos recursos y ex trabajadores/as del banano que, pese a sus enfermedades y limitaciones, llegaron a la capital nicaragüense el pasado 2 de marzo desde distintos puntos del país, en una caminata de 140 kilómetros que ellos han llamado “marcha sin retorno”. Victorino Espinales, dirigente de los miles de afectados por el nematicida, aseguró que en los últimos dos meses han fallecido 82 labriegos víctimas de diferentes enfermedades por haber estado en contacto con el Nemagón, en comarcas de El Viejo y Chinandega. Se estima que las víctimas fatales del plaguicida en Nicaragua llegan al millar. Otros varios miles sufren las consecuencias de haber sido expuestos al plaguicida y sobreviven apenas con su piel manchada y sus cuerpos carcomidos por el agrotóxico

Es tan grande la desesperación de las víctimas que incluso amenazaron con inmolarse si el gobierno no responde a sus demandas de ayuda y compensación. La responsabilidad recae en las transnacionales Standard Fruit Company, Chiquita Brands, Shell Oil y Dow Chemical. El Nemagón o Fumazone (principio activo: DBCP), agrotóxico empleado entre 1968 y 1980 a pesar de estar prohibido en todo el mundo, les ha causado cáncer en la piel y en órganos internos, impotencia sexual, baja fertilidad y deficiencia en el desarrollo óseo y muscular. Las transnacionales bananeras abandonaron el país después de más de 100 años de explotación y abusos, dejando un reguero de campesinos muertos e invalidados. Otros han visto morir a sus hijos, a pesar de no haber trabajado nunca en una bananera, pero fueron contaminados por sus padres. El DBCP es muy persistente y permanece en el ambiente por un lapso que oscila entre los 80 y los 200 años.

Treinta manifestantes están dispuestos a enterrarse vivos en fosas comunes si sus peticiones no son atendidas con urgencia. Y para graficar su real disposición permanecen en hoyos cavados en la tierra, dentro del parque J.J.Chamorro, con sólo sus cabezas sobre la superficie. Es también una manera de expresar que son tratados como muertos en vida. Otro grupo de los “acampados” –como les dice la prensa nicaragüense- inició una huelga de hambre ante la nula reacción de las autoridades. Hasta ahora no han sido recibidos por ningún diputado y sólo lograron reunirse con el procurador de los derechos humanos de ese país, Omar Cabezas, quien luego expuso el caso ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en su última reunión en Ginebra.

Las víctimas plantean 19 exigencias, entre ellas el cumplimiento de los Acuerdos del Raizón, firmados hace un año con el presidente Enrique Bolaños. Allí se definía esencialmente “la ratificación y certificación del compromiso alcanzado por parte del gobierno en noviembre de 2002, de prestar asesoría legal en Estados Unidos a los afectados, a través de la embajada en Washington, y que el presidente no promovería modificaciones a la Ley 364 que garantiza el derecho de indemnización y atención sanitaria de todos los contaminados”.

Esta ley, que en la actualidad se intenta modificar o derogar en la Asamblea Nacional, establece que bastan dos exámenes médicos reconocidos por el Ministerio de Salud Pública y que coincidan en la comprobación de contaminación con Nemagón, para que la justicia dicte sentencia a favor de las víctimas. Si se deroga la Ley 364, la situación empeoraría. Sin embargo, por sí sola tampoco es garantía de justicia, porque no son muchos los jueces que la aplican y también porque como las transnacionales demandadas se asientan en Estados Unidos los procesos judiciales deben continuar en ese país. Por eso, los “acampados” también piden que el gobierno del presidente Enrique Bolaños les preste ayuda para continuar con las demandas de indemnización en tribunales de Estados Unidos contra compañías trasnacionales norteamericanas, las que han quedado estancadas por falta de abogados que representen a los demandantes en ese país.

También solicitan que el presupuesto nacional de 2005 incluya alrededor de 13,7 millones de dólares para atención médica a unos 17.500 enfermos a causa del Nemagón.

Buenos negocios

Dow Chemical fue pionera en la fabricación del Nemagón, pero ya en 1958 había detectado que el producto causaba atrofia testicular, esterilidad y daños severos en pulmones y riñones de animales de laboratorio. Una circular confidencial que recibieron entonces los gerentes de la empresa así lo prueba. A pesar de eso, y de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos mostró disconformidad con las medidas mínimas de precaución propuestas por la Dow y otras compañías, autorizó su venta, distribución y uso en todo el mundo.

Casi veinte años después, en 1975, y presionada por las innumerables denuncias de contaminación de trabajadores rurales y de sus propios obreros en Estados Unidos, Dow Chemical advirtió a uno de sus mayores clientes, Standard Fruit Company, sobre el efecto que podría estar causando en los trabajadores bananeros la aplicación indiscriminada del agrotóxico y le anunció que no podría seguir vendiéndole Nemagón. La Standard amenazó a la Dow con acusarla en los tribunales estadounidenses por incumplimiento de contrato. Dow aceptó continuar vendiéndole el químico sólo cuando la Standard se comprometió a hacerse cargo de cualquier futura demanda legal. La conveniencia del Nemagón era su bajo precio. A Standard le pareció un buen negocio y a la Dow también. Se pusieron de acuerdo, firmaron un convenio de protección mutua y durante cuatro años más miles de seres humanos en los bananales del mundo fueron enfermando lentamente, tratados como moscas, pues la producción y aplicación del DBCP no se detuvo. A los trabajadores nunca se les alertó sobre el peligro a que estaban siendo expuestos ni se les suministró equipo protector.

En los años siguientes, millones de litros de Nemagón fueron aplicados en Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Estados Unidos, Israel, Guatemala, Dominica, Santa Lucía, San Vicente, Burkina Faso, Costa de Marfil, España y Filipinas, entre otros países.

En 1975, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) determinó que el DBCP era un posible agente cancerígeno. En 1977, de 114 empleados que fabricaban el químico en una planta de Occidental Chemical, 35 estaban estériles. En 1979 el Nemagón fue prohibido en Estados Unidos para casi todos sus usos y se detuvo temporalmente el suministro. Ese año la Standard lo seguía aplicando en sus plantaciones repartidas en el mundo. Cuando el producto fue prohibido en Costa Rica, esa transnacional lo trasladó a Honduras. Habría pruebas de que en 1981 Shell lo vendió en África y de que en 1986 la Standard aún lo usaba en sus plantaciones de Filipinas. Según el testimonio del defensor del pueblo de Panamá, Ítalo Antinori, en 2000 aún se usaba en ese país.

Condenas a muerte

Los testimonios recogidos por la prensa en el Parque J.J. Chamorro son terribles: “Flor de María Mendoza y José Medardo Romero Medina conforman un matrimonio que trabajó en las fincas de banano en los años setenta. Tuvieron cuatro hijos. Dos murieron al nacer. Otro está bien (de momento) y la pequeña Ana María, de 11 años, es lo que trágicamente denominan una “niña de trapo”. Presenta deficiencias psíquicas, no puede hablar, ni caminar, ni sujetar nada, y sus huesos son débiles y frágiles. Tiene que medicarse para mantener baja la inflamación del hígado y del bazo, así como las fiebres, neumonías y diarreas. Está sentada en su silla de ruedas, mirando a la lejanía, sin inmutarse, como si nada fuera con ella.

Leticia del Socorro Matamoro tiene 62 años y su piel está manchada. Empezó a trabajar en 1970 en una plantación de bananos en San Pablo. Dice: “Como era una mujer que me gustaba el trabajo, me enseñaron todo: a descoronar, a empacar, sellar y desmanar la banana, a desflorar… Y como la banana entraba a la empacadora llena de veneno, ahí es donde uno se contaminó. La fruta venía llena de veneno y los capataces nunca nos dijeron que eso era malo. Llegué a ser de las más viejas, y nunca me lo dijeron (…) Entré allí sana, y ahora estoy mala (…) Fue una acción criminal. Mis hijas mujeres también están enfermas; a la soltera la mandé a Costa Rica para que la puedan ayudar porque tiene cáncer en el riñón, como yo. Ahora me están saliendo todas estas manchas, y el doctor me dice que es del Nemagón”. Uno de sus hijos varones, de 24 años, es estéril.

Los casos de cáncer son incontables, se estima que 5 mil hombres han quedado estériles, con afecciones de la piel, del sistema inmunológico y alergias. Muchas mujeres no procrean o tienen hijos malformados, y otras personas van quedando progresivamente sordas o ciegas, entre otras enfermedades. Los afectados por el DBCP, las decenas de miles de contaminados y contaminadas saben que morirán por eso. En este caso, haber estado expuesto al Nemagón equivalió a la condena a una muerte prematura.

En Chinandega, zona bananera por excelencia y una de las más contaminadas con Nemagón, un estudio reciente demostró que la incidencia de cáncer al útero es de 31% mientras en el resto del país es de apenas 1%. Allí, el plaguicida se filtró hasta los pozos de agua de los cuales se abastecía la población y las mujeres que consumían esa agua contaminaban después a sus hijos pequeños por medio de la leche materna, por lo que se estima que las víctimas deberán contarse por millares en los años venideros.

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Fuentes: Artículos de Rel-UITA, (www.rel-uita.org, uita@rel-uita), agencia de noticias EFE y BBC Mundo (www.bbcmundo.com)