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CHILE: DENUNCIAN IRRESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO EN CONTAMINACION DE RIO CRUCES

(24/03/2005)

Santiago, 23 de marzo, 2005.- Un grupo de ambientalistas y ciudadanos, indignados por la inoperancia del gobierno para intervenir en el desastre ecológico que ha implicado la muerte y emigración de miles de cisnes de cuello negro, participaron hoy en una acción de denuncia y presión dirigida contra el director ejecutivo de CONAF, Carlos Weber.

Los manifestantes solicitan que la institución pida a la brevedad la incorporación del Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter al Registro de Montreaux, lo que ayudaría a obtener recursos y a destinar esfuerzos a la salvación del santuario.

El daño ambiental que ha contaminado las aguas del río Cruces, haciendo desaparecer todo vestigio de vida –incluyendo las algas de la cuales se alimentan los cisnes- coincide plenamente con la entrada en funcionamiento de una planta de Celulosa Arauco, propiedad de uno de los grupos económicos más poderosos del país.

Encadenados al edificio de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y con un cementerio de cisnes en pleno paseo Bulnes, la Coordinación por la Defensa del Santuario del río Cruces exigió esta mañana a CONAF que explique a la ciudadanía por qué aún no se ha pedido la ayuda internacional necesaria para salvar y recuperar el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, en el río Cruces, provincia de Valdivia.

Debido a la ausencia del director nacional de CONAF, Carlos Weber, a quien se responsabiliza por la desidia y negligencia con que ha actuado esta institución, representantes de la Coordinación, compuesta por Greenpeace, Oceana, Observatorio de Conflictos Ambientales (OLCA), Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina (RAP-AL) y ciudadanos independientes, fueron recibidos por el director subrogante de CONAF, Claudio Rodríguez, y el jefe de Patrimonio Silvestre, Iván Benoir.

Ellos explicaron que Chile suscribió en 1981 la Convención Ramsar, acuerdo internacional para proteger los humedales como reserva de vida que cuenta con más de mil 400 zonas inscritas alrededor del mundo.

“El sentido de esta acción es exigir a las autoridades responsabilidad en el ejercicio de sus funciones. No es comprensible que el gobierno deseche los instrumentos disponibles en la legislación internacional, y se niegue a incorporar este Santuario de la Naturaleza en el listado de Montreaux, lo cual permitiría contar con una voz independiente”, señaló Gonzalo Villarino, director ejecutivo de Greenpeace.

Marcel Claude, director ejecutivo de Océana, explicó que “ya existen pruebas contundentes de que esta tragedia es de responsabilidad humana, que es el único requisito para solicitar la asistencia internacional de Ramsar. Este silencio sólo se explica por ser un año de elecciones, por lo que al gobierno no le conviene reconocer el desastre del santuario”.

Los manifestantes, en tanto, hicieron un nuevo llamado al director de CONAF, para que hiciera de una vez por todas su trabajo o bien diera un paso al lado, para evitar que el daño al santuario continúe agravándose.

“Es inaceptable que los niños, la gente, los animales, las especies silvestres que habitan en las cercanías o en un sitio que debiera estar protegido sean quienes paguen con su salud y calidad de vida por la incapacidad y la negligencia de las autoridades para actuar preventivamente, sobre todo considerando las pésimas prácticas ambientales de empresas como Celulosa Arauco. Peor aún es que las autoridades de gobierno y jefes de servicio, como Carlos Weber, no hayan reaccionado como corresponde una vez provocado el daño en el santuario y que manipulen a la opinión pública, ocultando, tergiversando o retrasando información, lo que les ha permitido quedarse de brazos cruzados ante esta emergencia”, declaró María Elena Rozas, coordinadora regional de RAP-AL.

Al firmar el tratado de Ramsar, el Gobierno chileno se comprometió a cuidar y proteger estos ecosistemas, e incluso a solicitar colaboración y asistencia en caso de ser necesario. Para ello existe el llamado Registro de Montreaux, un listado con aquellos humedales que han sido afectados por la acción destructiva del hombre, como el Santuario del Río Cruces.
Para acceder a este registro se requiere una solicitud formal del Gobierno, petición que en el caso de Chile debe surgir a partir de CONAF. Sin embargo, su director nacional, hasta el momento se ha negado a iniciar esta tramitación, presumiblemente por las implicancias políticas que tendría reconocer el daño causado al delicado humedal valdiviano.

Esta decisión se suma a una serie de desaciertos de la máxima autoridad forestal de nuestro país, quien incluso intentó ocultar la muerte de los cisnes diciendo que había aumentado su población (“El Diario Austral de Valdivia”, 17 diciembre 2004). Finalmente, la propia CONAF debió desmentir a su jefe al reconocer que de los 6 mil cisnes que hay en un año normal, hoy quedan menos de 300.

La negligencia de CONAF para prevenir y denunciar este desastre se suma a la lentitud con que las autoridades han abordado un problema que le ha costado al país uno de sus ecosistemas más hermosos y diversos, vulnerando de paso el floreciente turismo ecológico de la zona.


Fuente: RAP-AL