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Con exitosa movilización, RAP-AL denunció cónclave internacional pro transgénicos

(03/11/2007)

Viña del Mar, Chile, 22 de octubre de 2007. Un llamativo grupo de manifestantes y expertos de RAP-AL y de la Alianza por una Mejor Calidad de Vida (RAP-Chile) hizo oír sus protestas frente al Hotel Sheraton Miramar, a la misma hora en que su interior se inauguraba el “VI Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Biotecnología Agropecuaria” (REDBIO Chile 2007). Este evento expresa la alianza comercial regional entre transnacionales, gobiernos, científicos y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), gestada a espalda de los pueblos.

Con carteles y megáfono en mano los ambientalistas denunciaron que el encuentro sólo busca promover el desarrollo del mercado de los cultivos y alimentos transgénicos, rechazados por la ciudadanía debido a sus nocivos efectos en la salud y el medio ambiente. En primera línea, cuatro manifestantes vestían disfraces que representaban una mazorca de maíz, una maravilla, una remolacha y una palma aceitera con letreros que declamaban “No manipulen mis genes”. Representar esas especies vegetales tenía también el objetivo de protestar por su uso en la producción de agrocombustibles, uno de los temas a tratar en el cónclave pro transgénicos.

En un comunicado distribuido a los transeúntes y a quienes ingresaban al evento, se denunció: “La REDBIO, que reúne a científicos de universidades chilenas, estadounidenses y europeas con empresas nacionales y transnacionales, como la conocida Monsanto, sólo busca promover el desarrollo del mercado de los transgénicos, agrocombustibles y otros productos afines, asociados a un alto uso de plaguicidas y cuestionados a nivel ciudadano porque afectan la biodiversidad, el medio ambiente y la salud humana. La participación de académicos en este evento programado a la medida de las corporaciones transnacionales pone una vez más de manifiesto la absoluta falta de independencia de las universidades en el mundo globalizado en torno al libre mercado. Además, evidencia la ausencia de un debate ético sobre el papel de la investigación científica”.

Coincidencia deliberada

RAP-AL decidió efectuar su asamblea regional anual en Viña del Mar los días 23 y 24 de octubre, precisamente para hacerla coincidir con este evento y desenmascarar públicamente el sentido y los objetivos reales de la REDBIO (ver documentos adjuntos). Entre otras cosas, denunció que junto con fomentar el desarrollo de cultivos y productos genéticamente modificados, el encuentro contempló un programa de instrucción sobre estrategias de comunicación mediante las cuales se busca convencer a la población para que acepte y consuma estos productos.

La manifestación sorprendió a quienes ingresaban al hotel sede de la REDBIO, entre ellos la subsecretaria de Agricultura y otros funcionarios de gobierno, parlamentarios y máximos representantes del gremio empresarial de agroexportadores chilenos. También concitó el interés de medios de comunicación regionales. Así, diversas radios, diarios y canales de televisión –incluyendo TeleSur, que proyectó la noticia fuera de las fronteras nacionales- tuvieron que destinar un espacio para mostrar “la otra cara” de la REDBIO.

El grupo manifestante era altamente representativo de la realidad regional, pues lo integraban expertos en plaguicidas y transgénicos de RAP-AL de diversos países. Entre otros, Elsa Nivia, coordinadora regional, representante de Colombia; Fernando Bejarano, de México, quien se disfrazó de mazorca y levantó la pancarta “Sin maíz no hay país. No a los transgénicos”; Fernando Ramírez, de Costa Rica; Andrea Brechelt, de República Dominicana; Marco Tulio Madrid, de Honduras; Raúl Carranza, de Panamá; Mauricio Sermeño, de El Salvador; Gustavo Adolfo Ruiz, de Nicaragua, vestido de palma aceitera para la ocasión; Walterio Lanz, de Venezuela, quien representó a la betarraga; Mónica Trujillo, de Ecuador; Luis Gomero, de Perú; Marisol Tapia, de Bolivia; Javier Souza, de Argentina; Jaime Weber, de Brasil; Hebe González, de Paraguay, disfrazada de maravilla; Mari Cárcamo, de Uruguay, y María Elena Rozas, de Chile.

Por la Alianza por una Mejor Calidad de Vida (Chile), participó un entusiasta grupo de mujeres de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), encabezado por las dirigentas Francisca Rodríguez y Alicia Muñoz, y el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), representado por su director, Lucio Cuenca.

Foro vespertino

La jornada de movilización continuó en las últimas horas de la tarde con el Foro “Transgénicos, agrocombustibles y hambre en el mundo”, que se realizó en el auditorio Placeres de la Universidad del Mar, en Valparaíso. Asistieron el director de la Facultad de Agronomía, Enrique Zúñiga; Pedro Avendaño, del Departamento de Extensión de la Universidad del Mar; productores orgánicos de la zona y estudiantes.

Participaron como panelistas destacados expertos en estos temas. En representación de RAP-AL, Javier Souza, ingeniero agrónomo, MS en Metodología de la Investigación Científica y Técnica y académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Luego intervino Rodrigo Mundana, ingeniero agrónomo, especializado en agricultura orgánica y profesor de la Universidad Santo Tomás, Chile. La última exposición fue de Francisca Rodríguez, de Chile, coordinadora internacional de ANAMURI/ Vía Campesina.

Las intervenciones de los panelistas fueron seguidas por preguntas, reflexiones y opiniones del público que dieron lugar a debates y también a llamados fraternos y esperanzadores para seguir adelante en la lucha por un mundo libre de contaminación, donde la soberanía alimentaria sea una realidad y se ejerzan efectivamente los derechos ciudadanos. El foro fue moderado por Fernando Ramírez, del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional de Costa Rica.

A los asistentes se les distribuyeron folletos informativos sobre agrotóxicos, transgénicos y agrocombustibles, junto con afiches alusivos al 3 de Diciembre, Día Internacional del No Uso de Plaguicidas.

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MAS INFORMACIÓN SOBRE LA REDBIO 2007
Una red para impulsar el avance de los transgénicos en América Latina de la mano de las trasnacionales agroquímicas y de la FAO


Del lunes 22 al viernes 26 de octubre se realizó el “VI Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Biotecnología Agropecuaria” o RedBio2007, en el Hotel Sheraton Miramar de Viña del Mar. Fue un encuentro de científicos y empresarios nacionales y transnacionales -como Monsanto-, orientado a promover el desarrollo del mercado de los transgénicos, agrocombustibles y productos afines altamente cuestionados por afectar gravemente la biodiversidad, entre otros serios problemas. De ahí que el encuentro contempló en su programa estrategias de comunicación para lograr la aceptación pública de estos productos.

La Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina y el Caribe (RAP-AL) decidió desarrollar su asamblea regional anual los días 23 y 24 en Viña del Mar, coincidiendo con ese evento, para denunciar públicamente los objetivos de esta alianza comercial regional entre transnacionales, gobiernos, científicos y la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), impulsada a espaldas de nuestros pueblos.

RedBio entregará a William Roca, del Centro Internacional de la Papa (CIP) de Perú, la medalla RedBio. Roca presentó públicamente este año la papa Bt, una papa transgénica resistente a enfermedades como el tizón y la rancha que contaminará irreversiblemente las valiosas variedades nativas. Esta papa no ha sido liberada al mercado, ya que aún no existe regulación sobre transgénicos en Perú, pero Monsanto acaba de anunciar públicamente su intención de desarrollar un programa de producción de semillas en ese país.

El anuncio del CIP generó gran inquietud en ese país, centro de origen de la papa, por la posibilidad de que con la papa Bt se inicie una imparable contaminación de las variedades tradicionales. En noviembre de 2006 el Parlamento Andino había solicitado a los gobiernos de estos países la suspensión de ensayos en terreno, manipulación y experimentación de la papa genéticamente modificada para eliminar estos riesgos, así como su producción y uso comercial.

Diversos pronunciamientos demandando el cese de estos experimentos y una explicación oficial al CIP por poner en peligro la papa suscribió la Red de Acción en Agricultura Alternativa (RAAA), integrante de RAP-AL, junto a otras 21 organizaciones de nivel nacional y local como la Asociación Andina de Desarrollo Sostenible (ANDES), la Municipalidad de Sincos y el Centro de Culturas Indias Chirapaq.

Apoyo oficial y de la FAO

Mientras en Chile y otros países de la región la producción de alimentos orgánicos que garantizan sanidad carece de efectivo apoyo oficial, este encuentro contó con el apoyo total del gobierno chileno y de la FAO. La Fundación de Innovación Agraria (FIA), ligada al Ministerio de Agricultura, tiene la presidencia de RedBio a través de Rodrigo Vega, director de esa institución, y la FAO, representada por Juan Izquierdo, integra su secretaría técnica. El Comité Organizador incluye a representantes de Monsanto (María Teresa Barriga, de Semillas Seminis, y Hugo Campos) y a académicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de la Universidad de Chile, Universidad Andrés Bello, Universidad de Concepción y Universidad Católica de Valparaíso. También está representada la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), institución del Estado chileno que apoya a empresarios y productores que requieren acceso a nueva tecnología, asistencia técnica y capital para competir en los mercados internacionales.
Se trata de un impulso adicional al ya agresivo crecimiento de los negocios de consorcios de los sectores vitivinícola, frutícola, forestal y acuícola que buscan incorporar los transgénicos para mejorar su competitividad.

Para participar en el evento se inscribieron alrededor de 450 personas de los países integrantes de la red, algunas de las cuales expusieron sus trabajos en módulos o en posters a lo largo del encuentro.

RedBio se creó en 1998 y reúne a 2.300 miembros de centros ligados al negocio de los transgénicos y agroquímicos, a las trasnacionales que dominan la cadena agroalimentaria y a universidades, así como a otras empresas y laboratorios de 32 países de América Latina y el Caribe. El encuentro de la red se hace cada tres años, y por primera vez se realizó en Chile.

Por Chile intervinieron Jean Jacques Duhart, de Innova Chile, sobre “Consorcios y bionegocios: la experiencia chilena”. También Iván Vera, de Invertec Chile; Fernando Prieto, del Club de los Inversionistas Ángeles; Víctor Sierra, gerente del Consorcio Biofrutales; Jaime Kong, del Consorcio Tecnológico de la industria Hortofrutícola, y Mario Schindler, gerente de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (ANPROS Chile). Entre los académicos chilenos estuvieron Marina Gambarderlla, de la Universidad de Chile; Patricio Arce, de la Universidad Católica; Luis Cancino Rivero y Ricardo Felmer, del INIA Carillanca, y Mario Caraves y María Cristina Gatica Poblete, ambos de la Universidad Austral.

En este país anfitrión no existe legislación que permita la liberación de transgénicos. Sin embargo, se cultivan 13.000 hectáreas de plantas productoras de semillas transgénicas para fines de exportación y existe una fuerte presión de la transnacional Monsanto y de los exportadores para que se apruebe una legislación a favor de los cultivos de alimentos transgénicos. Además, últimamente el Ministerio de Agricultura chileno ha anunciado que subsidiará la producción de agrocombustibles, identificando la superficie potencial (170.000 hectáreas) a la que se destinarán cultivos como el trigo, la avena, maíz, remolacha para la producción de bioetanol, maravilla y raps para biodiesel, admás de la lignocelulosa para producir bioetanol.

Rol de la FAO

La FAO impulsó la creación de RedBio y apoyó históricamente el uso de los plaguicidas en la llamada “revolución verde”. Ahora impulsa el avance de los transgénicos en desmedro de la agricultura orgánica (sin agrótoxicos o insumos contaminantes), que no recibe atención preferencial alguna de su parte.

Cabe destacar que cuando los cultivos transgénicos polinizan los cultivos naturales, los contaminan genéticamente creando nuevas semillas transgénicas. Debido a que la contaminación genética de cultivos tradicionales es imposible de controlar, los cultivos orgánicos, sanos y libres de residuos de agrotóxicos son incompatibles con los cultivos transgénicos.

En 1993 se inició al interior de la FAO la discusión para elaborar un Código de Conducta sobre Biotecnología, en especial en relación a los recursos genéticos, pero el poderoso lobby de los agronegocios ha impedido hasta ahora dar luz verde a ese Código. En cambio, la permisividad es la regla. Monsanto ha entrado ilegalmente en los países diseminando cultivos para forzar la legalización de los transgénicos. Esto ya se logró en Brasil, Paraguay y Argentina, con la política de hechos consumados. En los países del MERCOSUR ampliado, las prioridades de FAO quedan al descubierto a través de un proyecto en curso orientado a legalizar el uso de los transgénicos, por medio del desarrollo de herramientas técnicas de referencia para la llamada “gestión de la bioseguridad”.

Temas del encuentro

El programa se inició con conferencias de científicos llamados “expertos” por RedBio, que en realidad son investigadores que trabajan para las transnacionales de agronegocios de la Unión Europea, Asia y Estados Unidos, y son además profesores de diversas universidades (California-Davis, Arizona, Georgia Politécnica de Madrid, Autónoma de Madrid y otras).

Sólo en una exposición se abordó el tema de la contaminación por transgénicos, en tanto que la mayoría de los temas se refirieron a la propiedad intelectual y transferencia tecnológica, árboles transgénicos, salmones transgénicos, alimentos funcionales y muchos otros, incluida la clonación de ganado.

Sobre agrocombustibles –mal denominados biocombustibles por las transnacionales y gobiernos, porque son productos agrícolas que no están destinados a sustentar la vida sino a alimentar automóviles y máquinas – expuso Albert Sasson, de la Universidad de París. El fue uno de los encargados del panel “Biocombustibles y Biotecnología”.

Los agrocombustibles están destinados a satisfacer la demanda energética de los países industrializados y son un gran negocio para las corporaciones que controlan el comercio de semillas patentadas y para las transnacionales de los agrotóxicos y transgénicos.

También expuso Papa Matar Ndiaye, de la Universidad Federal de Parana, Curitiba, Brasil, sobre “Biodiesel desde aceites vegetales: presente y futuro, rol de la biotecnología en la producción y en el proceso”.

A lo largo de toda la semana se realizó un curso para periodistas llamado “Estrategias de Comunicación para Difundir la Biotecnología Agroalimentaria.”

Algunos invitados, cuestionados internacionalmente

El doctor William Roca, del cuestionado Centro Internacional de la Papa (CIP) de Perú, expuso sobre “Avances en el desarrollo de alimentos funcionales basados en recursos de la biodiversidad andina: casos del Yacón y la Maca”. También intervino en un módulo el doctor Marc Ghislain, de la misma institución peruana impulsora de la papa Bt.

Entre los expositores más publicitados estuvieron el doctor en genética Gurdev Khush, responsable de la creación de variedades de arroz genéticamente manipulado en el International Rice Research Institute (Instituto Internacional de Investigación del Arroz, IRRI de Filipinas).

Este instituto tiene un historial muy conocido. El 4 de abril de 2006 se constituyó el Tribunal de los Pueblos contra el IRRI en la Universidad de Filipinas, en la ciudad de Quezon, convocado por la Coalición Campesina de Asia, la Red de Acción en Plaguicidas de Asia y el Pacífico (PAN-AP) y la Red de Resistencia de Filipinas. El tribunal sesionó ante unos 400 asistentes, la mayoría de ellos campesinos, pero también científicos, académicos y profesionales de Malasia, Pakistán y Filipinas, algunos de los cuales dieron testimonio de los delitos cometidos por el IRRI.

Veredicto contra el IRRI

El tribunal determinó que el IRRI era culpable de haber llevado la agricultura tradicional asiática a la dependencia y sometimiento de las transnacionales productoras de agroquímicos.

El veredicto estableció, además, que las semillas producidas por IRRI, cultivadas con plaguicidas y gran inversión de capital para obtener “variedades de alto rendimiento”, destruyeron las tierras y pusieron en peligro la vida y la salud de los agricultores y de su gente. A raíz de la irrupción de las nuevas variedades de arroz “enriquecido” genéticamente manipulado, se han perdido en la India 300.000 variedades tradicionales de ese cultivo que es característico de todos los pueblos de Asia.

El tribunal también dictaminó que el IRRI había violado impunemente los derechos de los campesinos apropiándose de 222 hectáreas de tierra, y que en los campos experimentales de IRRI en Filipinas los trabajadores fueron expuestos a plaguicidas peligrosos que les generaron enfermedades y causaron la muerte a muchos de ellos. Un estudio realizado el año 2000 mostró que alrededor de 70% de los campesinos que trabajaron en cultivos de la IRRI sufrieron enfermedades atribuidas a esa actividad.

En cada aniversario del IRRI los campesinos protestan frente a su edificio corporativo denunciando los nefastos efectos de la “revolución verde” impulsada por este instituto y las desastrosas consecuencias de la introducción de variedades híbridas de arroz cultivadas con toneladas de plaguicidas. El IRRI, fundado en 1960 como una institución estatal de Filipinas y financiada por Estados Unidos, ha servido los intereses de las trasnacionales. Sus cultivos experimentales han dañado la salud de miles de campesinos que hasta hoy luchan para que ese problema sea reconocido.

Desde 2001, el IRRI lleva a cabo un proyecto de desarrollo de arroz transgénico (Golden Rice) con Syngenta. La charla del científico del IRRI Gurdev Khush se denominó “El aporte de la biotecnología a la agricultura y a la alimentación del mundo del mañana”.

Algunas “perlas” del encuentro

Susan Martino-Catt, de Monsanto, expuso sobre “Bioseguridad más allá de los Marcos Regulatorios”, tema en el que esta corporación transnacional es experta. De hecho, introduce los cultivos transgénicos de contrabando para forzar la aprobación de leyes nacionales que los legitimen.

El módulo “Una mirada a la biotecnología desde la bioética” fue coordinado por María Teresa Barriga, de Monsanto-Chile, y Graciela Muñoz, de la UC de Valparaíso. Los panelistas fueron Fernando Lolas, de la Universidad de Chile; Manuel Santos, de la Universidad Católica, y Francisco García Olmedo, de España.

El rol de la FAO fue expuesto por Andrea Sonnino, de la FAO Roma.








Noticia Fuente: RAP-AL