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Bolivia: RAP-AL dice NO a la soja transgénica (29/04/05)

(29/04/2005)

Mientras el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE) hacía un llamado a la movilización para impedir que el gobierno autorice la comercialización de semillas transgénicas, RAP-AL envió una carta a Shigueru Matsuzaki, asesor general del Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de Bolivia, donde le pide que no se otorgue esa autorización a Monsanto.
La situación es preocupante. El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) asumió la defensa irrestricta de Monsanto, únicamente sobre la base de la documentación proporcionada por la transnacional. Esta posición fue rechazada por la Comisión de Salud, que propuso realizar nuevos estudios para evaluar la inocuidad de la semilla transgénica. Estas diferencias se expresan en el Comité de Bioseguridad, que debe dar o negar la venia al ingreso de la soja GM.

La solicitud de Monsanto se presentó en 1998. El Comité de Bioseguridad instruyó la realización de ensayos durante tres años agrícolas para evaluar los impactos ecológicos, el segundo de los cuales fue suspendido por la movilización campesina del año 2000, la que suspendió la aplicación del Reglamento de Bioseguridad por considerarlo insuficiente e incompleto, hasta que se elaborara una nueva norma de consenso. A pesar de eso y sin la intervención del Comité de Bioseguridad, la Dirección de Biodiversidad del anterior gobierno de Jorge Quiroga viabilizó silenciosamente la tercera prueba a través de una reinterpretación sesgada de las normas vigentes. El informe de estos ensayos fue aprobado hace un mes, aunque tenía una grave omisión: se evaluó la mitad del paquete. Es decir, sólo la semilla, sin aplicar glifosato.

Ese es el informe que está analizando ahora el Comité de Bioseguridad, a puerta cerrada y con fuerte resguardo policial para impedir el ingreso de las organizaciones reunidas en la planta baja del Ministerio que manifiestan su indignación. Si se aprueba el informe del SENASAG se dará luz verde a Monsanto. No obstante, faltaría un informe de inocuidad del Viceministerio de Salud.

La aprobación de la comercialización puede ser irrestricta o en forma transitoria. Esto último sería igual a lo que hizo Brasil durante dos años, para finalmente aprobarla de manera definitiva con la nueva Ley de Bioseguridad, manteniendo sin embargo la región de Matto Grosso y Rondonia con cultivo convencional.

FOBOMADE advierte a los ciudadanos bolivianos que la soja o sus derivados se utilizan en más del 60% de los productos procesados o industriales de consumo diario, como leche en polvo y evaporada, margarinas, chocolates, galletas, cereales, salchichas, dulces. “Casi es inevitable que una persona no consuma algún producto con soja durante el día –señala la organización-. De aprobarse la comercialización libre de semilla transgénica, los bolivianos estarán expuestos a graves riesgos relacionados con los efectos de las interacciones génicas que pueden darse en el organismo humano, como la activación de protoncogenes (precursores de cáncer), variaciones en la composición proteica y de fitoquímicos producida por la interacción del transgen con el pesticida glifosato, parte indisoluble del paquete transgénico”.

Además, FOBOMADE puntualiza que Bolivia incorporó el principio de precaución al ratificar como leyes de la República el Convenio de Biodiversidad y el Protocolo de Bioseguridad. “Por esto es inconcebible que nuestros actuales gobernantes hagan caso omiso de toda la información generada por investigadores y científicos quienes día a día dan nuevas luces sobre los efectos de los cultivos transgénicos”, señala el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

Carta de RAP-AL

A continuación, extractamos las partes principales de la carta enviada por RAP-AL al asesor general del Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de Bolivia, con la firma de la coordinadora regional, María Elena Rozas:

“Preocupadas por la solicitud de aprobación para la introducción y cultivo comercial de soja transgénica (Evento 40-32) en Bolivia, realizada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), diferentes organizaciones involucradas en el desarrollo rural, conservación y uso de recursos naturales, y organizaciones de base de América Latina, queremos indicar a su distinguida autoridad los potenciales riesgos socioeconómicos y ecológicos de este cultivo.

“A nivel técnico, la soya genéticamente modificada (GM) implica el desarrollo de resistencia en malezas por el uso constante y masivo de un solo agroquímico (glifosato), lo cual obliga a la aplicación de cada vez más cantidades de dicho herbicida (cuya formulación con POEA y otros surfactantes está cuestionada por su alta toxicidad para la salud humana y el ambiente).

“La soja GM es altamente susceptible a enfermedades fungosas (especialmente Fusarium spp.) y, al igual que la soja convencional, es afectada por varias plagas insectiles. En ambos casos se requiere el uso amplio de agroquímicos tóxicos.

“A nivel socioeconómico, el cultivo de soja GM implica pago de una patente anual a la compañía proveedora de la semilla (Monsanto), la cual también produce y vende los agroquímicos asociados (glifosato). Esto significa que la producción de soja GM se encuentra bajo control tecnológico y, por tanto, económico de una sola trasnacional.

“Debido a la necesidad de usar volúmenes cada vez mayores de glifosato, a la inversión en maquinaria pesada y al pago anual de patentes por uso de semillas de la soja GM, ésta no es una tecnología disponible para los pequeños productores (70% de los agricultores del país).

“Los cultivos y alimentos transgénicos representan un riesgo para la salud humana, debido a que en su construcción interviene el material genético desnudo de microorganismos patógenos y resistentes a antibióticos, como E. coli, Agrobacterium tumefasciens, portador del segmento T (Tumor) y el virus del Mosaico de la Coliflor (VMoC), similar a los virus del VIH-Sida y Hepatitis B. Esto hace que los alimentos GM impliquen el potencial desarrollo de alergias, alteraciones metabólicas e inmunológicas, producción de sustancias cancerígenas y creación de resistencia a antibióticos, entre otros.

“En el ámbito ecológico, el uso de agroquímicos tóxicos, con aplicación de volúmenes altos de glifosato, causa efectos dañinos en los agroecosistemas, primero por el surgimiento de “súper” malezas y segundo, por la contaminación del suelo, cuerpos de agua, de la cadena alimenticia y acumulación de tóxicos en la vida silvestre (bioacumulación).

“La introducción de un organismo genéticamente modificado debe ir acompañada de un Estudio de Inocuidad elaborado por la autoridad competente, basado en los parámetros y particularidades nacionales.

“Por tanto, en concordancia con el Protocolo de Cartagena ratificado por el Congreso Nacional el 13 de Noviembre de 2001 mediante la Ley de la República Nro. 2274 y promulgada por Ley el 22 de Noviembre del 2001, se solicita:

* Rechazar la aprobación de la solicitud de introducción de soja transgénica en Bolivia, como práctica del Principio de Precaución para prevenir los potenciales impactos socioeconómicos y ecológicos negativos directos y derivados del cultivo de OGM.

* Cumplir con la Petición de Informe Escrito presentada por el senador de la República H. Esteban Silvestre C. al Ministro de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente; Ministro de Agricultura, Ganadería y de Desarrollo Rural; Ministra de Salud, y Ministro de Relaciones Exteriores y Culto el pasado 2 de Marzo de 2005”.


Fuente: RAP-AL, agencias.