En el Día mundial de las abejas, decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas y a celebrarse el 20 de mayo, el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (Iret-UNA), y el Centro de Investigación de Apícolas Tropicales (Cinat-UNA), hacen un llamado vehemente para garantizar la protección de las abejas y del ambiente a través de una petición primordial: “PROHIBIR EL FIPRONIL Y LOS NEONICOTINOIDES, debido al daño e impacto sobre las poblaciones de abejas y la biodiversidad en los ecosistemas”.
Costa Rica es un país que goza de una gran diversidad biológica la cual representa el 6 % de la diversidad mundial; donde el grupo de los polinizadores (insectos, aves, murciélagos) juegan un rol muy importante en su conservación. Dentro del grupo de los insectos, las abejas constituyen un enlace primordial en la polinización de plantas silvestres y plantas cultivadas, que por coevolución brindan alimento y refugio a las abejas, mientras que éstas realizan el trabajo de la polinización. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) indica que aproximadamente el 80% de las especies de plantas con flor son polinizadas por animales, especialmente insectos. Las abejas son los polinizadores más importantes, visitan cerca del 90% de los 107 tipos de cultivos a nivel global. Además, 87 cultivos de importancia para la alimentación en el mundo requieren de los servicios de la polinización.







RAP-Chile Santiago, julio 2017.- Dos nuevos estudios de campo realizados en Europa y Norte América, y publicados en la revista Science de junio pasado, sobre uso de los insecticidas neonicotinoides clotianidina o thiametoxam, entregan elementos que confirman la necesidad de prohibir de manera urgente este tipo de plaguicidas. Los investigadores europeos encontraron que la exposición a neonicotinoides desde diversas fuentes no objetivo, reduce el éxito de la invernada y la reproducción de la colmena, tanto en las abejas melíferas como en las abejas silvestres. Este estudio tuvo entre sus financiadores a Bayer y Syngenta, que tras estos resultados han procurado desvirtuar las conclusiones de estos científicos. (