Marcos Paz, Argentina, 16 de octubre de 2026 / Todos los seres vivos necesitamos alimentarnos a fin de obtener la energía y los nutrientes necesarios para mantener las funciones vitales de nuestro cuerpo y mantener adecuadas condiciones de salud. Cada cultura, en relación con los suelos, el clima, la vegetación natural existente en el territorio, sus costumbres y gustos, fue seleccionando, sembrando y cultivando semillas y criando animales a fin de satisfacer sus deseos y necesidades.
En la actualidad, tanto en las áreas urbanas como en las rurales, una gran parte de la población no puede acceder a una alimentación digna tanto en la calidad como en la cantidad en relación con lo que cada persona requiere. En las áreas urbanas, el problema se vincula con el acceso a los alimentos dado el desempleo y los bajos salarios. Por su parte, en las áreas rurales y periurbanas el problema se relaciona con el acceso a condiciones adecuadas de producción vinculadas a la tierra, al agua y a las semillas.
En el caso de la tierra, los procesos de acaparamiento por parte de grandes empresas junto a las prácticas agrícolas vigentes que inciden en su calidad física, química y biológica limitan drásticamente la producción de alimentos de calidad. En el caso de Argentina, los datos de los censos nos permiten afirmar que, mientras que el 55 % de los productores posee menos de 100 ha, alcanzando cerca del 2,5 % del total de la tierra productiva, en el estrato más alto, el 11 % de los productores posee más de 1.000 ha, que en conjunto llegan a más del 80% del total de la tierra productiva. Por su parte, entre 1988 y 2018 desaparecen cerca de 220.000 unidades productivas.
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16 de octubre de 2026 /Comunicaciones RAP-AL/ El estudio, coordinado por Javier Souza Casadinho y elaborado junto con Agustina Souza Casadinho y Bárbara Lutfi, analiza los plaguicidas registrados en el país, la legislación argentina y las luchas comunitarias frente a sus impactos. También examina propuestas legislativas y experiencias que sitúan a la agroecología como un paradigma para transformar la producción de alimentos.
Marcos Paz, Argentina, 21 de septiembre de 2026 / Desde la Red de Acción en Plaguicidas decimos no a la exoneración de la Dra. Virginia Aparicio como trabajadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. El INTA fue creado el 4 de diciembre de 1956 con los objetivos de impulsar la investigación y la comunicación agropecuarias a fin de mejorar las condiciones de vida y trabajo de las familias rurales, es decir, se halla próximo a cumplir 70 años de existencia. Dada su extensión territorial, los intereses propios de quienes lo coordinan y desarrollan sus tareas de investigación y extensión, y los cambios propios de cada gobierno, existe una gran heterogeneidad de visiones respecto a los modos de producción vigentes en estos 70 años y a las tecnologías desarrolladas, comunicadas y promovidas por la institución, por ejemplo, en relación con la utilización de plaguicidas. Mientras muchos investigadores y extensionistas apoyan el desarrollo de plaguicidas, otros, por el contrario, sustentan una mirada crítica sobre estas tecnologías. La posición de Virginia Aparicio ha sido un ejemplo en este sentido.
Septiembre de 2026, Santiago de Chile. La Escuela está organizada por investigadoras/es de la Universidad de Chile, Universidad del Bio-Bio, Universidad de Playa Ancha y Universidad Católica del Maule en conjunto con el Instituto Nacional de Derechos Humanos, RAP-AL Chile, ANAMURI y Slow Food Chile. La Escuela se realizará el 30 de septiembre de 2026, de 09:30 a 14:00 hrs., en la Sala Schafer, Centro de Extensión de la Universidad del Bío-Bío, Chillán.
2 de septiembre de 2026/ PAN INTERNACIONAL/ El nuevo estudio «Intoxicaciones agudas no intencionales por plaguicidas en todo el mundo: reevaluación de la carga laboral y no laboral» publicado en *Frontiers in Public Health* revela que más de 400 millones de agricultores y agricultoras, así como trabajadoras y trabajadores agrícolas de todo el mundo, sufren intoxicaciones agudas por plaguicidas cada año. Esta cifra no tiene en cuenta a los 84 millones de niños que trabajan en el sector agrícola mundial, que son aún más vulnerables a los productos químicos tóxicos que los adultos, ni a las familias rurales expuestas a la deriva de la pulverización y a la contaminación ambiental. Es urgente actuar para eliminar los plaguicidas más tóxicos de la agricultura y sustituirlos por alternativas más seguras.
Antes de que el proceso finalizara el 10 de agosto, las pu domo -mujeres mapuche- del territorio lavkenche solicitaron retirar de tramitación el proyecto sobre comercialización de semilla corriente; RAP-AL Chile demandó una consulta indígena previa y cuestionó sus definiciones, registros y cobros; mientras cinco autoridades mapuche exigieron al SAG evaluar formalmente su validez legal. Las distintas acciones advirtieron sobre sus efectos negativos en el trafkintu, las economías familiares y el patrimonio biocultural.
El ingeniero agrónomo Javier Souza Casadinho, Coordinador Regional de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina (RAP-AL) y docente e investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, analiza la profundización del agronegocio en la región, las amenazas sobre las semillas campesinas, el avance de los transgénicos y la importancia histórica del juicio por contaminación con agrotóxicos en Pergamino, cuyo reciente fallo absolutorio para los productores acusados representó un duro revés para las familias afectadas.
25 de junio de 2026/ Por Fernando Bejarano González, Director de RAPAM/ El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dio a conocer el día de ayer un informe en inglés sobre “El impacto silencioso de los plaguicidas en la niñez”. Este informe lo titula “Underestimated and Overlooked” que traducido sería “Subestimado y pasado por alto”; es decir, la agencia de la Organización de las Naciones Unidas encargada de proteger y promover los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes reconoce que no se le ha dado la atención que merece por las autoridades de salud el impacto de los plaguicidas en la niñez y urge a tomar medidas para promover cambios en las políticas y reconocerlo como un grave problema de salud pública.
18 de junio de 2026, Santiago de Chile. El Servicio Agrícola Ganadero (SAG) acaba de publicar un proyecto de Resolución para establecer nuevos requisitos para la comercialización de semilla corriente, entendiendo por semilla corriente toda aquella que no ha sido certificada. Aunque no lo diga explícitamente, es una resolución que afectará todas las semillas actualmente en manos campesinas, de comunidades indígenas y de agricultores y agricultoras urbanas.
Junio de 202026/ Por Javier Souza Casadinho/ “Supe que lo sencillo no es lo necio, que no hay que confundir valor y precio, Y un manjar puede ser cualquier bocado, Si el horizonte es luz y el rumbo un beso” (JM Serrat, 1974)