México: El decreto presidencial de prohibición de plaguicidas coordinado por SADER, es un muy tímido avance frente a los plaguicidas altamente peligrosos que no afecta a la industria de plaguicidas

4 de septiembre de 2025 / Fernando Bejarano, RAPAM/El decreto presidencial no incluye la prohibición de los plaguicidas más usados en México como clorpirifos etilo, glifosato o fipronil como resultado de la estrategia de negociación con las empresas de la industria de plaguicidas, coordinada por SADER, y no afecta sus intereses comerciales.
Los 35 plaguicidas prohibidos son moléculas viejas, y aún están autorizados en México 200 plaguicidas altamente peligrosos prohibidos en otros países. Algunos plaguicidas incluidos en el decreto ya se habían cancelado por COFEPRIS desde 2016, como el DDT y endosulfán, y 13 plaguicidas incluidos no se podían importar desde el sexenio anterior, si bien el decreto actual consolida y amplía esta decisión e incluye ahora la prohibición, formulación, comercialización o uso.
-En la elaboración de la Estrategia Nacional para la Reducción y Uso adecuado de Plaguicidas es fundamental que se establezcan mecanismos de participación efectiva de organizaciones campesinas con experiencia en agroecología, agricultura orgánica, expertos en agroecología, de la academia y grupos no gubernamentales sin conflicto de interés con la industria de plaguicidas.
-El decreto presidencial prohíbe plaguicidas, pero falta establecer una campaña informativa nacional hacia los productores rurales que advierta de los riesgos a la salud y ambiente de su uso ilegal e involucre a todas las autoridades competentes, incluida la PROFEPA.

COMUNICADO DE PRENSA

4 de septiembre de 2025. El decreto presidencial anunciado en la conferencia mañanera del pueblo del día de ayer es un muy tímido avance de cara al grave problema que representan los plaguicidas altamente peligrosos en México.

El decreto presidencial es más bien una medida simbólica, resultado de las negociaciones que coordinó SADER con los grupos empresariales de la industria de plaguicidas de síntesis química para que no afecte sus intereses económicos y no sea cuestionado mediante amparos por ella ó el sector agroempresarial, como sucedió en el sexenio anterior con el caso del decreto presidencial sobre las restricciones a la importación del glifosato para terminar con su uso.

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