|
Comunicado de Prensa
Monsanto, el gobierno alemán y la Comisión Europea demandados por PAN Europa debido a su evaluación del glifosato2 de marzo 2016, GM Watch Seis ONGs ambientales (la Red de Acción en Plaguicidas Europa, la Red de Acción en Plaguicidas Reino Unido, Generaciones Futuras, Naturaleza y Progreso de Bélgica y Wemove de la Unión Europea, de cinco países europeos) presentaron hoy una queja legal formal contra los responsables de la evaluación de glifosato en Europa, por negar los efectos cancerígenos de glifosato y renovar su licencia comercial para el mercado europeo. En marzo de 2015, glifosato fue reclasificado por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) como probable cancerígeno en seres humano. Pero en Europa, el Instituto Federal Alemán de Evaluación de riesgo, actuando como relator para la Comisión Europea y EFSA (Autoridad Sanitaria Alimentaria) aprobó la postulación de la industria y propuso clasificar a glifosato como “no carcinogénico”. La ley de plaguicidas de la Unión Europea de 2009 prohíbe los principios activos presentes en plaguicidas que pueden causar cáncer, pero ahora se ha dado luz verde a la renovación de la aprobación de glifosato en Europa. |







Monsanto, el gobierno alemán y la Comisión Europea demandados por PAN Europa debido a su evaluación del glifosato
América Latina, abril de 2016. Súmate y pon tu nombre, correo, organización y país aquí: https://www.iuf.org/cgi-bin/campaigns/show_campaign.cgi?c=982 / Hay que impedir que la Comisión Europea apruebe la renovación de la autorización del herbicida tóxico glifosato en la Unión Europea, ingrediente activo del Roundup de Monsanto y el herbicida más usado en el mundo. Se está presionando por renovar la autorización pese a la advertencia del año pasado de la Organización Mundial de la Salud de que el glifosato es probablemente carcinógeno y los crecientes indicios de residuos generalizados de glifosato en nuestros alimentos y cuerpos. La UITA y la Red Internacional de Acción contra Plaguicidas (PAN por su sigla en inglés) exhortan a enviar mensajes a la Comisión Europea y sus órganos conexos instándolos a prohibir el glifosato en la UE y a proporcionar un amplio apoyo a un sistema alimentario más seguro y más sano, que no ponga a los trabajadores y trabajadoras agrícolas en las líneas de frente de exposición, ni inyecte grandes cantidades de productos químicos tóxicos en el medio ambiente. Una prohibición en Europa nos beneficiaria a todos los países de América Latina en lucha contra este herbicida probable carcinógeno y cuyos residuos se han encontrado en leche materna, orina humana, pan, cervezas, vino, entre muchos otros.


La diplomatura cuenta en el aval institucional de la Universidad de Quilmes y se realiza en conjunto con la asociación familias productoras de Cañuelas. Además de RAP-AL, entre otras organizaciones e instituciones, participan de las actividades de la diplomatura, el INTA, diversas cátedras de soberanía alimentaria y la Universidad Nacional de La Plata.
Latina y el Caribe denunciamos la apropiación de nuestros sistemas alimentarios y de subsistencia por parte de un sistema corporativo, que con la complicidad de gobiernos y organismos internacionales, busca convertir los alimentos en mercancías y especular con ellos, para obtener cuantiosas ganancias.
La soberanía alimentaria, objetivo de nuestra alianza, está siendo saboteada por el crítico acaparamiento y concentración de la propiedad y el uso de la tierra y del agua, y también puesta en riesgo por la utilización creciente de agrotóxicos, vendidos por las mismas transnacionales que controlan la producción de semillas híbridas y transgénicas. La mercantilización de la tierra, la semilla y el agua están amenazando severamente la producción, la continuidad y la calidad de los alimentos que construyen la soberanía alimentaria. Nunca antes fueron tan caros los alimentos, que se transan en la bolsa como mercancías. La producción alcanza records pero está destinada en su mayoría a las necesidades de forraje y biocombustibles del norte global, mientras las comunidades de nuestra región que requieren alimentos sanos, cada vez tienen menos acceso a ello.
Existe amplia investigación científica y evidencia sobre este tema, lo cual hace que se levante una voz de alarma sobre enfermedades graves ligadas al uso de plaguicidas, tales como cánceres, malformaciones congénitas, alteraciones endocrinas, neurotoxicidad, y daño a riñones e hígado. No hay estadísticas exactas sobre exposición a plaguicidas. Sin embargo, las estimaciones anuales de intoxicaciones no intencionales por plaguicidas que afectan a trabajadores del campo cifran el número en millones en todo el mundo.
Vamos a decirle a la tierra que la respetamos y que sabremos defender la semilla campesina e indígena de quienes pretenden violarla preparando leyes de apropiación y de expansión de los transgénicos al mercado interno por Monsanto y las transnacionales.